La convergencia hacia metas de inflación más bajas y la recuperación real del salario siguen siendo las grandes tareas pendientes para que este crecimiento macroeconómico se traduzca en bienestar social.
El panorama económico de América del Sur para el próximo año comienza a definirse con proyecciones alentadoras. Según el más reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la región experimentará un crecimiento promedio del 2,4% en 2026, una expansión que tendrá a Venezuela como uno de sus principales protagonistas.
Junto a Paraguay y Argentina, Venezuela se perfila como una de las tres naciones que traccionarán la economía suramericana, impulsada principalmente por la reactivación del consumo y la demanda interna.
El repunte venezolano: Del PIB al consumo
Tras años de una contracción histórica, la economía venezolana muestra signos de estabilización. José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la CEPAL, señaló que las cifras del Banco Central de Venezuela (BCV) respaldan una aceleración del PIB durante 2025, lo que ha obligado a ajustar las expectativas al alza.
Proyección 2025: Se estima un robusto cierre de 6,5%.
Expectativa 2026: El crecimiento se situaría en un 3%.
A pesar del optimismo, el organismo advierte que factores como la depreciación del bolívar y la inflación siguen siendo desafíos críticos para el poder adquisitivo, aunque destaca que la dolarización de facto en el sector privado (donde el 90% cobra en divisas) ha servido como un amortiguador para el consumo.
El nuevo mapa de crecimiento en el Cono Sur
Venezuela no es el único país bajo la lupa de los analistas. La CEPAL identifica un cambio de tendencia en otros mercados clave:
Paraguay: Se proyecta un crecimiento del 4,5% para 2026, sustentado en una sólida inversión privada y estabilidad macroeconómica.
Argentina: Tras superar la recesión de 2024, el plan de estabilización actual proyecta un avance del 3,8% para 2026.
Guyana: Continúa fuera de serie, consolidada como el motor energético indiscutible de la región gracias a su auge petrolero.
Desafíos en el horizonte
Si bien las cifras son positivas, la CEPAL subraya que para que este impulso sea sostenible en Venezuela, es vital fortalecer la actividad no petrolera, la cual sigue siendo vulnerable a la crisis estructural. La convergencia hacia metas de inflación más bajas y la recuperación real del salario siguen siendo las grandes tareas pendientes para que este crecimiento macroeconómico se traduzca en bienestar social.
Con Informacion de Caraota Digital.














