Advertisement

Parálisis en el Caribe: 17,5 millones de barriles de crudo venezolano siguen varados por sanciones de EE. UU.

Un informe de TankerTrackers valora la carga retenida en las costas venezolanas en unos 900 millones de dólares, evidenciando el drástico impacto del bloqueo en las exportaciones de PDVSA.

El panorama energético de Venezuela enfrenta un nuevo cuello de botella logístico y financiero. Según el monitoreo satelital de la firma especializada TankerTrackers, un volumen aproximado de 17,5 millones de barriles de petróleo permanece inmovilizado en buques tanqueros frente a las costas nacionales, imposibilitados de llegar a sus destinos internacionales debido a las restricciones impuestas por la administración de Donald Trump.

La magnitud del inventario flotante

El rastreador digital, que combina observación directa desde la costa con tecnología satelital de alta resolución, estima que este crudo «varado» tiene un valor de mercado cercano a los 900 millones de dólares. Esta cifra representa un duro golpe a los ingresos de Petróleos de Venezuela (PDVSA), en un contexto donde el flujo de caja es crítico para el país.

Datos clave del monitoreo:

Flota retenida: Se estima la presencia de unos 20 tanqueros cargados con crudo y otros 13 buques con fueloil.

El factor Chevron: Actualmente, la empresa estadounidense es la única autorizada por el Departamento del Tesoro para operar y movilizar crudo venezolano bajo licencias específicas, dejando al resto de los potenciales compradores fuera del juego legal.

El impacto del bloqueo

La retención de esta carga es una consecuencia directa de la política de «máxima presión» de Washington, diseñada para limitar la operatividad de PDVSA y asfixiar sus vías de financiamiento. Para las navieras, el riesgo de incurrir en violaciones a las sanciones estadounidenses ha convertido al crudo venezolano en una carga de alta peligrosidad legal, obligando a las embarcaciones a permanecer ancladas indefinidamente.

Consecuencias operativas

Esta acumulación de barriles no solo afecta el flujo de divisas, sino que genera problemas logísticos adicionales para Venezuela:

Saturación de almacenamiento: Al no poder exportar, los terminales de almacenamiento en tierra se llenan, lo que eventualmente obliga a detener o reducir la producción en los pozos del país.

Costos de flete: Los buques anclados generan costos diarios por concepto de alquiler y mantenimiento de tripulación, aumentando las pérdidas asociadas a cada barril.

La situación actual refuerza el cerco económico sobre la gestión de Nicolás Maduro, manteniendo la incertidumbre sobre el futuro de la industria petrolera venezolana en el mercado global.

Dato de contexto: Esta parálisis ocurre en un momento de alta volatilidad en los precios internacionales del petróleo, donde Venezuela no puede capitalizar la demanda global debido a los obstáculos financieros y logísticos.

Con Informacion Noticia al Dia y a la Hora.