La prevención y el fortalecimiento del sistema inmunológico comienzan temprano.
En el marco del Día Mundial del Síndrome de Asperger este 18 de febrero, la medicina moderna pone el foco en un protagonista inesperado: el sistema digestivo. Más allá de las terapias de conducta, la ciencia está demostrando que el bienestar neurológico de las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y TDAH comienza en la microbiota intestinal.
El intestino: Un «colador» que afecta la conducta
La Dra. Elennys Moya, especialista del Grupo Médico Santa Paula (GMSP), explica que muchas personas con Asperger presentan lo que se denomina «intestino permeable».
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Imagine el intestino como un colador de pasta; cuando hay inflamación, los poros se agrandan y permiten que «alimentos enemigos» se filtren al torrente sanguíneo. Estas sustancias envían señales de alerta al cerebro que pueden manifestarse como:
Hiperactividad y falta de concentración.
Irritabilidad y ansiedad.
Dificultades en el procesamiento del lenguaje.
La Serotonina: Felicidad que nace en el vientre
Un dato revelador es que el 95% de la serotonina (el neurotransmisor de la felicidad y la estabilidad emocional) se produce en el intestino. Si la microbiota está alterada, los niveles de serotonina caen, afectando directamente el sueño, el ánimo y la respuesta a estímulos externos de los pacientes con Asperger.
El poder de los Simbióticos
Para contrarrestar estos efectos, el manejo médico integral está incorporando el uso de simbióticos. Estos son una combinación estratégica de:
Probióticos: Microorganismos vivos (cepas) que repueblan el intestino.
Prebióticos: La fibra que sirve de alimento a esas bacterias buenas.
Esta alianza reduce la producción de toxinas inflamatorias que viajan por el nervio vago hasta el cerebro, ayudando a desinflamar el sistema nervioso y haciendo que las terapias conductuales sean mucho más efectivas.
Los primeros 1,000 días: Una ventana de oportunidad
La prevención y el fortalecimiento del sistema inmunológico comienzan temprano. La Dra. Moya enfatiza que el periodo desde la gestación hasta los dos años es crítico. Acciones como el parto vaginal y la lactancia materna son los pilares fundamentales para «sembrar» una microbiota sana que regule el desarrollo neurológico a largo plazo.
Con Informacion de Nota de Prensa.















