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Más allá de los dos litros: Guía para una hidratación personalizada y efectiva

Mantenerse hidratado es, en última instancia, la forma más barata y eficiente de regular la temperatura, lubricar las articulaciones y limpiar el organismo de toxinas.

Beber agua parece la tarea más sencilla del mundo, pero la ciencia sugiere que lo estamos haciendo de forma demasiado genérica. La idea de que «todos deben beber dos litros» ha quedado atrás para dar paso a la hidratación inteligente, un enfoque que considera el peso, el sexo y el estilo de vida de cada persona.

La ciencia detrás del género y el peso

No es capricho biológico: los hombres y las mujeres procesan el agua de manera distinta. Según Amelia De La Peña, nutricionista de Gold’s Gym, los caballeros suelen requerir mayor volumen hídrico debido a una mayor masa muscular y un consumo calórico más elevado.

En climas templados, las referencias estándar son:

Mujeres: 2,7 litros diarios (promedio).

Hombres: 3,7 litros diarios (promedio).

¿Cómo calcular tu medida ideal?

Si quieres precisión, olvida las reglas fijas. Los expertos sugieren dos métodos técnicos:

Por calorías: Ingerir 1 ml de agua por cada caloría consumida.

Por peso: Multiplicar 30 a 35 ml por tu peso en kilogramos.

Ejemplo: Si pesas 60 kg, tu requerimiento oscila entre 1,8 y 2,1 litros.

Mitos y riesgos: El peligro de los extremos

La hidratación no es una competencia de «más es mejor». La especialista advierte sobre dos escenarios peligrosos:

Potomanía (Exceso): Beber agua en demasía para «engañar al estómago» y bajar de peso puede diluir el sodio en la sangre, afectando gravemente los riñones.

Dietas restrictivas: Quienes eliminan carbohidratos drásticamente suelen perder agua y masa muscular de forma acelerada, debilitando el sistema inmunológico y causando fatiga extrema.

¿De dónde viene el agua que consumes?

No toda el agua llega en vaso. La hidratación es un rompecabezas de diversas fuentes:

80% proviene de líquidos (agua pura, infusiones o café moderado).

20% se obtiene de frutas y verduras frescas.

Consejos para una hidratación óptima

Acompaña tus comidas: Bebe al menos un vaso de agua con cada plato principal.

Escucha al clima: Si hay humedad, calor o estás a gran altura, tu cuerpo pierde líquido más rápido aunque no sientas sed.

Entrenamiento consciente: Hidrata antes, durante y después de la actividad física para evitar calambres y agotamiento térmico.

Mantenerse hidratado es, en última instancia, la forma más barata y eficiente de regular la temperatura, lubricar las articulaciones y limpiar el organismo de toxinas.

Nota de Prensa- Relámpago Zuliano.