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Luis Perozo Cervantes debuta en la dramaturgia con “Majayüt”, obra distinguida en el Zulia

El salto de Luis Perozo Cervantes a la dramaturgia no es casual. Reconocido como poeta, ensayista y editor jefe de Sultana del Lago Editores, su obra lírica siempre ha destacado por su territorialidad, imaginario zuliano y el uso de la palabra como acto público.

La escena teatral zuliana acoge una nueva y significativa voz: el poeta y ensayista Luis Perozo Cervantes ha irrumpido en la dramaturgia con su primera obra, «Majayüt. Drama étnico contemporáneo», obteniendo una distinción en el Concurso Estadal de Dramaturgia 2025.

El certamen, convocado por la Compañía Nacional de Teatro y el Cenal, ha reconocido el debut de Perozo Cervantes, asegurándole un espacio en la ruta del Festival de Teatro Venezolano 2025. Este reconocimiento incluye una lectura dramatizada programada y el acompañamiento de especialistas, situando la obra en el mapa de circulación artística nacional.

Un Rito de Autoafirmación Wayuu

«Majayüt» (que se traduce como ‘joven, mujer, señorita’ en wayuunaiki) es una propuesta escénica de profunda carga simbólica. Se estructura como un soliloquio ritual en nueve cuadros que narra el viaje de Irunú, una persona wayuu que asume su identidad en un contexto de silenciamiento.

La obra se construye a partir de elementos esenciales de la cosmovisión wayuu, explorando tensiones entre género, tradición y libertad a través del cuerpo, el canto y la palabra. No busca ser una crónica ni una imitación, sino un rito de autoafirmación que convoca el canto sagrado Jayeechi, la danza Yonna y la imaginería del tejido.

La Dramaturgia del Gesto

La puesta en escena de «Majayüt» es intencionalmente minimalista y simbólica, con una partitura de signos claros:

La manta roja, que evoluciona de marca punitiva a estandarte de libertad.

El espejo, usado como frontera de identidad.

El cajón, como refugio y secreto.

Los pigmentos rojos y el tambor tradicional, el kaashi.

El diseño de la obra exige un entrenamiento corporal y una escucha ritual por parte del intérprete, ya que el texto se enfoca en una dramaturgia del gesto, no declamatoria, que busca encarnar una experiencia que atraviesa territorio, lengua y cuerpo.

La trayectoria de Irunú contrasta su infancia silenciada en Maracaibo con los símbolos wayuu. El clímax llega cuando un Jayeechi abre la Yonna, y el final conmueve al dejar la manta roja en una luz sostenida, un acto de consagración sin estridencia que rinde homenaje a un joven wayuu que no sobrevivió a la violencia del rechazo.

Un Poeta en la Escena

El salto de Luis Perozo Cervantes a la dramaturgia no es casual. Reconocido como poeta, ensayista y editor jefe de Sultana del Lago Editores, su obra lírica siempre ha destacado por su territorialidad, imaginario zuliano y el uso de la palabra como acto público. Con «Majayüt», esa poética encuentra un nuevo vehículo: el tejido se convierte en partitura y la metáfora toma cuerpo en el escenario.

En el capítulo Zulia del concurso, también fueron reconocidas las obras “Canciones de mis últimas muñecas”, de Milton Quero Arévalo, y “Detrás del poste de alumbrado eléctrico”, de Diny Gutiérrez, aunque la irrupción de «Majayüt» amplía la conversación sobre identidad y escena desde Maracaibo hacia la plataforma nacional.

Con Informacion de El Maracaibero.