Funcionarios cercanos a Maduro han manifestado a El País su convicción de que la estrategia de Estados Unidos busca violar la soberanía nacional.
La capital venezolana vive bajo una creciente tensión ante la intensificación de las señales que apuntan a una posible acción militar estadounidense contra el gobierno de Nicolás Maduro. Una serie de movimientos en Washington y despliegues militares han encendido las alarmas, generando dudas sobre si el escenario es real o parte de una campaña de alta presión para forzar una negociación política.
La congresista republicana María Elvira Salazar avivó la incertidumbre con un mensaje enigmático en la plataforma X, calificando la recién decretada «Navidad» de Maduro como una «farsa» y sugiriendo que «la verdadera Navidad ya se aproxima». Este mensaje se suma a una racha de advertencias similares de políticos e influencers de alto perfil.
Despliegue Militar y Presión Interna en EE. UU.
El temor se materializó con reportes sobre movimientos militares concretos. La prensa ha señalado que un grupo de asesores presiona al presidente Donald Trump para que intensifique el despliegue militar con el objetivo de «destituir» a Maduro. Horas después, cinco aviones de combate sobrevolaron un área límite con el espacio aéreo venezolano, interpretado como una seria advertencia.
El gobierno de Venezuela ha interpretado correctamente que el gran contingente de guerra norteamericano fondeado en aguas del mar Caribe tiene como objetivo principal a Maduro y su círculo más cercano, y no solo frenar el narcotráfico, como había asegurado Trump.
Maduro se refirió a la situación en la noche del jueves, evocando las tragedias de naciones intervenidas: “¿Cómo quedaron Irak, Libia, Afganistán, luego de las agresiones extranjeras?”.
La Pieza Clave: El Conflicto de Intereses
Funcionarios cercanos a Maduro han manifestado a El País su convicción de que la estrategia de Estados Unidos busca violar la soberanía nacional. El movimiento de Trump tomó por sorpresa al círculo del gobierno venezolano, que se había entendido bien con Richard Grenell, enviado especial de la Casa Blanca.
Grenell, conocido por su espíritu no intervencionista y sus vínculos con empresarios petroleros, era visto como un facilitador de acuerdos. Maduro estaba convencido de que, con Grenell como apoyo, el riesgo de agresión sería mínimo, a pesar de haber enviado una carta a Trump a través de él que fue públicamente desdeñada por la Casa Blanca.
El temor del gobierno venezolano se centra ahora en la figura del actual Secretario de Estado, Marco Rubio, un conservador de ascendencia cubana que ha cimentado su carrera en una firme oposición a los gobiernos de Cuba y Venezuela. Maduro percibe a Rubio, un «halcón» republicano, como el principal promotor de las acciones de línea dura.
Con Informacion de La Patilla.













