Entre la multitud, se perciben oraciones, lágrimas de emoción y mucho fervor, reflejando la gratitud y el júbilo por el ascenso a los altares del que fuera su Siervo de Dios.
La población de Isnotú, cuna del doctor José Gregorio Hernández Cisneros, se sumergió en un ambiente de profunda fe y alegría al recibir las 12:00 de la medianoche de este domingo 19 de octubre, el día de la histórica canonización del «Médico de los Pobres» y la Madre Carmen Rendiles.
Toques de Campana y Vigilia de Fervor

Cientos de feligreses, tanto nativos como visitantes, se congregaron a las afueras de la iglesia Nuestra Señora del Rosario para dar inicio formal a la vigilia de oración. La medianoche fue marcada por un solemne toque de campana y el acompañamiento de una banda de música folklórica, creando una atmósfera única de amor, paz y fervor andino.
El ambiente se cargó de emotividad a pocas horas de que el Papa León XIV proclame santos a los dos primeros venezolanos reconocidos por la Iglesia Católica.
El párroco local, Miguel Ángel Castellano Fernández, recordó el profundo arraigo de la devoción, señalando que, si bien el nombramiento de santo es esperado por toda Venezuela desde hace muchos años, para los trujillanos, el médico andino «ya era su santo».
Entre la multitud, se perciben oraciones, lágrimas de emoción y mucho fervor, reflejando la gratitud y el júbilo por el ascenso a los altares del que fuera su Siervo de Dios. Mañana, el Santuario de Isnotú será el epicentro de la celebración nacional con la transmisión de la misa desde Roma.
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