Advertisement

El Papa León XIV consagra su pontificado a la «Madre del Amor» en la fiesta de Guadalupe

El mensaje del Santo Padre se centró en la maternidad de la Virgen y se transformó en una sentida oración por varios sectores de la sociedad

El Papa León XIV presidió su primera Misa de la Solemnidad de Nuestra Señora de Guadalupe como Sumo Pontífice, un acto solemne celebrado en la Basílica de San Pedro al que asistió una nutrida comunidad de fieles, principalmente mexicanos residentes en Roma, miembros del clero y la Curia Romana.

Durante la ceremonia de la tarde, el Santo Padre dirigió una hermosa homilía en español a la Patrona de México y Emperatriz de América, a quien se refirió con el cariñoso título de «la madre del amor».

Una Súplica por el Sucesor de Pedro y la Iglesia

El momento cumbre de la celebración fue la explícita encomienda de su pontificado a la Virgen Morena. Al finalizar la Misa, el Papa León XIV suplicó a la «Morenita del Tepeyac»:

«Madre ‘del verdadero Dios por quien se vive’, ven en auxilio del Sucesor de Pedro, para que confirme en el único camino que conduce al Fruto bendito de tu vientre, a cuantos me fueron confiados.»

Además, citando palabras de San Juan Pablo II, pidió que las llaves del Reino de los cielos sirvan «para atar y desatar y para redimir toda miseria humana».

El Mensaje de Guadalupe: No Estoy Yo Aquí que Soy tu Madre

El Pontífice profundizó en el significado de la aparición de la Virgen en el Tepeyac, señalando que María «despierta en los habitantes de América la alegría de saberse amados por Dios».

El Papa recordó que en medio de «conflictos que no cesan, injusticias y dolores que buscan alivio», la Virgen de Guadalupe proclama el núcleo esencial de su mensaje: «¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu madre?». Una voz, según el Papa, que «hace resonar la promesa de la fidelidad divina, la presencia que sostiene cuando la vida se vuelve insoportable».

Peticiones por la Paz, la Juventud y las Familias

El mensaje del Santo Padre se centró en la maternidad de la Virgen y se transformó en una sentida oración por varios sectores de la sociedad:

Por las naciones: Pidió que las naciones que desean ser hijas de María no dividan el mundo «en bandos irreconciliables» y no permitan que «el odio marque su historia ni que la mentira escriba su memoria». Suplicó a la Virgen que muestre a los gobernantes que la autoridad es servicio y que custodien la dignidad de cada persona.

Por los jóvenes: Para que obtengan la fuerza para elegir el bien y mantenerse firmes en la fe, y para que nada aflija su corazón. Rogó para que la Virgen aparte de ellos «las amenazas del crimen, de las adicciones y del peligro de una vida sin sentido».

Por los alejados y la Iglesia: También rezó para que María traiga de vuelta «a casa» a quienes se han alejado de la Iglesia, y para que fortalezca a las familias y al clero en su fidelidad diaria.

Con un llamado a vivir convencidos de que «allí donde llega la Buena noticia, todo se vuelve bello, todo recupera la salud, todo se renueva», el Papa León XIV concluyó la Misa, renovando la devoción de la Iglesia universal a la Emperatriz de América.

Con información de Aciprensa.

Diseño y estampados de franelas en DTF y Vinil Textil,
al detal y al mayor.