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¡El Señor está cerca!: El Papa León XIV invita a la esperanza a pocos días de la Navidad

En la última audiencia del Año Jubilar en sábado, el Pontífice recordó que el nacimiento de Jesús no es una amenaza, sino una promesa de misericordia y perdón.

En una luminosa pero fría mañana de sábado en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV encabezó la audiencia general a las puertas del invierno romano. Con la Navidad en el horizonte, el Santo Padre centró su mensaje en la cercanía de Dios y el valor generativo de la esperanza, pidiendo la intercesión de la Virgen María para que «acompañe siempre nuestra peregrinación».

La misericordia frente al miedo

El Pontífice reflexionó sobre la frase bíblica «¡el Señor está cerca!», subrayando que, fuera de la fe, esta idea podría resultar inquietante. Sin embargo, aclaró que en la figura de Jesús se revela el verdadero rostro de la divinidad.

“En Jesús descubrimos que Dios es un seno de misericordia. El Niño Jesús nos revela que Dios tiene un corazón misericordioso… En Él no hay amenaza, sino perdón”, afirmó el Papa ante miles de fieles y peregrinos.

La esperanza como fuerza creadora

Coincidiendo con el cierre de los sábados del Año Jubilar de la Esperanza —inaugurado por el Papa Francisco en enero—, León XIV enfatizó que la esperanza no es un sentimiento pasivo, sino una «virtud teologal» que da vida.

Esperar es generar: El Papa contrastó la fuerza de Dios, que hace nacer y renacer, frente a la «arrogancia y el miedo agresivo» que solo buscan destruir.

Peregrinos constantes: «Sin esperanza, estamos muertos; con esperanza, salimos a la luz», sentenció.

El clamor de la tierra y de los pobres

Haciendo eco de las palabras de San Pablo sobre una creación que «gime con dolores de parto», el Santo Padre lanzó una dura crítica a la distribución desigual de la riqueza. Lamentó que los recursos de la tierra estén concentrados en manos de unos pocos que ignoran el sufrimiento de los más necesitados.

“Nuestra tarea es generar, no robar”, recordó, insistiendo en que los bienes de la creación están destinados al uso común de toda la humanidad.

El modelo de María

Para finalizar, el Papa propuso a la Virgen María como el ejemplo máximo de fecundidad y esperanza. Explicó que, así como ella dio cuerpo y voz a la Palabra de Dios, los fieles están llamados a transformar el dolor del mundo en un «nuevo nacimiento».

«Jesús quiere nacer de nuevo: podemos darle cuerpo y voz. Este es el nacimiento que la creación espera», concluyó el Pontífice, elevando una oración para que el mundo camine hacia la «nueva Jerusalén», donde Dios y sus criaturas convivan en armonía.

Con Informacion de Aciprensa.

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