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El pesebre de la dignidad: León XIV desafía al mundo a ver a Dios en los más vulnerables

Para el Papa León XIV, la Navidad es la fiesta de tres virtudes fundamentales que deben guiar el futuro de la Iglesia: la fe en la encarnación, la caridad en la entrega al hermano y la esperanza que vence a la noche.

En una noche marcada por la lluvia y el frío, pero encendida por el fervor de miles de fieles, el Papa León XIV presidió su primera Misa de Nochebuena como Pontífice. Su mensaje fue una poderosa llamada a la reflexión: el nacimiento de Jesús no es solo un evento religioso, sino la prueba definitiva de la «dignidad infinita de cada ser humano».

Un gesto de cercanía bajo la lluvia

Antes de que las campanas de la Basílica de San Pedro anunciaran el inicio de la Eucaristía, el Santo Padre rompió el protocolo para salir al atrio y saludar a las cerca de 5,000 personas que, bajo un mar de paraguas, seguían la ceremonia desde la plaza.

«Admiro su valentía y les agradezco su deseo de estar aquí a pesar del clima», expresó el Papa conmovido. «La Basílica es grande, pero no lo suficiente para acoger todo el amor que traen esta noche».

El contraste entre el poder humano y la humildad divina

Durante su homilía, León XIV lanzó una crítica profunda a las estructuras sociales actuales. Mientras el mundo se rige a menudo por una «economía distorsionada» que trata a las personas como objetos de consumo, el Papa recordó que Dios eligió el camino opuesto.

La fragilidad como fuerza: «Ante la violencia y la opresión, Dios envía a un indefenso para que sea nuestra fuerza para levantarnos», afirmó.

La mirada hacia abajo: El Pontífice subrayó que para encontrar la salvación no hay que mirar a las estrellas, sino «hacia abajo», al establo, al necesitado y al recién nacido.

El rechazo al prójimo: Citando el legado de Benedicto XVI, advirtió que no hay lugar para Dios en el mundo si primero no se le hace espacio al hombre, especialmente al extranjero y al pobre.

Un símbolo de unidad global

Uno de los momentos más emotivos de la liturgia fue la presentación de la imagen del Niño Jesús. El Papa estuvo acompañado por niños de Corea del Sur, India, Mozambique, Paraguay, Polonia y Ucrania, quienes depositaron flores ante el pesebre, simbolizando una humanidad que busca la paz en medio de los conflictos actuales.

Para el Papa León XIV, la Navidad es la fiesta de tres virtudes fundamentales que deben guiar el futuro de la Iglesia: la fe en la encarnación, la caridad en la entrega al hermano y la esperanza que vence a la noche.

Al finalizar, el Pontífice llevó personalmente la imagen del Niño hasta el Nacimiento de la Basílica, cerrando una jornada histórica que marca el tono social y espiritual de su joven pontificado.

Con Informacion de Aciprensa.