San Esteban nos recuerda que el Niño nacido en el portal vino al mundo para transformar el odio en perdón y la muerte en esperanza.
Cada 26 de diciembre, apenas un día después de celebrar el nacimiento de Jesús, la Iglesia Católica hace una pausa para honrar a San Esteban, el primer hombre en entregar su vida por la fe cristiana. Su título de «Protomártir» no es solo una distinción histórica; proviene del griego protos (primero) y martyros (testigo), marcando el inicio de una larga estela de hombres y mujeres que dieron testimonio de Cristo con su propia sangre.
Un sacrificio marcado por la compasión
La historia de Esteban, narrada en el libro de los Hechos de los Apóstoles, describe a un hombre de fe inquebrantable. Tras ser condenado por el Sanedrín al denunciar la resistencia de las autoridades de la época ante el Mesías, fue arrastrado a las afueras de Jerusalén para morir por lapidación.
Sin embargo, lo que define a Esteban no es la violencia de su muerte, sino la nobleza de sus últimas palabras. Siguiendo el ejemplo de Jesús en la Cruz, Esteban se arrodilló bajo la lluvia de piedras y oró:
«Señor, no les tengas en cuenta este pecado».
¿Por qué celebrar a un mártir en plena Navidad?
A primera vista, el contraste entre el pesebre de Belén y la ejecución de Esteban puede parecer contradictorio. No obstante, la teología católica enseña que ambos eventos están profundamente conectados:
El sentido de la Navidad: El Papa Francisco explicó en 2014 que Esteban honra la llegada del «Rey de reyes» entregando su vida como servicio, mostrándonos que vivir la Navidad implica un compromiso total con la verdad y el prójimo.
La fuente de su fuerza: Por su parte, Benedicto XVI destacó que la fortaleza de Esteban no era humana, sino que nacía de su íntima comunión con Dios. Su capacidad de perdonar a sus verdugos fue el fruto de contemplar la historia de la salvación culminada en Cristo.
San Esteban nos recuerda que el Niño nacido en el portal vino al mundo para transformar el odio en perdón y la muerte en esperanza. Su sacrificio, lejos de empañar la Octava de Navidad, la embellece al demostrar el alcance real del amor cristiano.
¡Feliz día de San Esteban, el primer mártir!
Con Informacion de Aciprensa.
















