Este giro diplomático ocurre en un lunes de alta intensidad, mientras en Manhattan se prepara la audiencia de Maduro y en el centro de Caracas se instala la nueva Asamblea Nacional con figuras de la oposición histórica.
En lo que representa el cambio más profundo en la política exterior hacia Venezuela en la última década, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su administración está considerando formalmente la reapertura de la Embajada estadounidense en Caracas.
La misión diplomática, clausurada en 2019 tras la ruptura total de relaciones, podría retomar operaciones en el corto plazo. Trump realizó el anuncio a bordo del Air Force One, señalando que la propuesta ha sido puesta sobre la mesa por los nuevos actores políticos en Venezuela. “Estamos pensando en abrir la embajada en Caracas y nos han pedido que lo hagamos”, afirmó el mandatario.
La respuesta de Delcy Rodríguez
Desde el Palacio de Miraflores, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, reaccionó positivamente al anuncio. En un tono conciliador que contrasta con la retórica del pasado, Rodríguez extendió una invitación oficial a Washington para establecer una agenda de cooperación mutua.
Este acercamiento sugiere un reconocimiento implícito de las nuevas autoridades venezolanas hacia la administración Trump, buscando estabilizar el país tras la captura de Nicolás Maduro y el inicio del proceso judicial en Nueva York.
¿Qué implica este movimiento?
La reapertura de la sede en Valle Arriba no solo sería un acto simbólico, sino que tendría efectos prácticos inmediatos:
Asistencia Consular: La posibilidad de tramitar visas y servicios para ciudadanos estadounidenses y venezolanos en territorio nacional.
Seguridad Energética: Facilitar los acuerdos para el «acceso total» al crudo pesado que Marco Rubio mencionó recientemente como prioridad para las refinerías del Golfo.
Canal Directo: Establecer una línea de comunicación oficial para la transición democrática que exige la Unión Europea.
Contexto: La embajada fue abandonada en marzo de 2019 bajo la administración de James Story. Desde entonces, las funciones diplomáticas se realizaban desde la Unidad de Asuntos Venezolanos en Bogotá, Colombia.
Este giro diplomático ocurre en un lunes de alta intensidad, mientras en Manhattan se prepara la audiencia de Maduro y en el centro de Caracas se instala la nueva Asamblea Nacional con figuras de la oposición histórica.
Con Informacion de Notiprimicia.
















