El Bautismo no es un simple rito social, sino un «nuevo nacimiento» a la vida de la Gracia.
Con la celebración del Bautismo del Señor, la Iglesia Católica pone fin oficialmente al Tiempo de Navidad. Tras haber contemplado al Verbo hecho niño en el pesebre, la liturgia nos traslada ahora a las orillas del río Jordán para presenciar una nueva «Epifanía» o manifestación: la revelación de Jesús como el Hijo amado de Dios y el inicio de su misión pública.
Una manifestación de la Trinidad
El pasaje del Evangelio según San Mateo (3, 13-17) relata este momento cumbre donde los cielos se abren. Al salir Jesús del agua, el Espíritu Santo desciende en forma de paloma y la voz del Padre confirma su identidad: “Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias”.
Este evento no es solo un acto de humildad de Cristo frente a Juan el Bautista, sino la presentación oficial de la Santísima Trinidad ante la humanidad.
¿Por qué se bautiza el que no tiene pecado?
La pregunta ha resonado durante siglos: si Jesús es Dios y hombre sin mancha, ¿por qué someterse a un rito de purificación? La respuesta se encuentra en el misterio de la Redención. Al sumergirse en las aguas, Cristo no busca limpiarse a sí mismo, sino santificar el agua para nosotros.
«Cuando se lava el Salvador, se purifica toda el agua necesaria para nuestro bautismo y queda limpia la fuente», explicaba San Máximo de Turín en el siglo V.
Al entrar en el Jordán, Jesús «sepulta» simbólicamente al viejo Adán y eleva nuestra naturaleza humana, restaurando lo que el pecado original había dañado.
El sacramento que nos hace renacer
San Gregorio Nacianceno, otro de los grandes Padres de la Iglesia, destacaba que este acto consagra nuestra propia salvación mediante el Espíritu y el agua. El Bautismo no es un simple rito social, sino un «nuevo nacimiento» a la vida de la Gracia.
A partir de hoy, la Iglesia invita a los fieles a recordar su propio bautismo como la fuente de su libertad auténtica y el motor de una vida en abundancia. Con esta fiesta, el calendario litúrgico nos prepara para seguir los pasos de Jesús en su vida pública durante el Tiempo Ordinario.
Con Informacion de Aciprensa.














