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Finanzas en jaque: ¿Qué impide la estabilización definitiva del mercado cambiario en Venezuela?

El análisis de Oliveros sugiere que la solución técnica es conocida, pero su ejecución es estrictamente política. Mientras no existan condiciones para que los bancos internacionales retomen sus relaciones con las instituciones venezolanas, la gestión del riesgo cambiario seguirá siendo una tarea titánica para el sector productivo.

El panorama económico venezolano enfrenta un cuello de botella que va más allá de la simple oferta y demanda de dólares. Según el análisis reciente del economista Asdrúbal Oliveros, la normalización de las operaciones cambiarias depende de un factor determinante: la reconexión total con el sistema financiero global.

Para el especialista, el levantamiento de las sanciones internacionales contra el Banco Central de Venezuela (BCV) y PDVSA es el paso medular para establecer un sistema de pagos funcional que permita el flujo de capitales sin las «fricciones» actuales.

El nudo crítico: La crisis de corresponsalía bancaria

Oliveros destaca que los bancos son el motor del engranaje financiero, pero en Venezuela este motor opera a media marcha. El régimen de sanciones ha provocado un fenómeno de «sobrecumplimiento» o miedo regulatorio, lo que resulta en:

Aislamiento internacional: Una reducción drástica de bancos corresponsales que acepten transacciones desde o hacia Venezuela.

Costos elevados: Al no poder usar canales tradicionales, las empresas deben recurrir a intermediarios adicionales, lo que encarece cada operación.

Opacidad: La falta de vías formales empuja a los actores económicos hacia mercados paralelos y mecanismos alternativos como las criptomonedas o el efectivo.

Impacto en el sector privado: ¿Cómo afecta a las empresas?

La debilidad de la red bancaria no es solo un problema macroeconómico; se traduce en dificultades diarias para el empresario venezolano. Entre las consecuencias más graves, el experto señala:

Incertidumbre en el flujo de caja: No hay garantías sobre cuándo se liquidarán las divisas ni a qué costo final.

Riesgo de suministro: La imposibilidad de planificar pagos a proveedores internacionales afecta directamente los inventarios.

Distorsión de precios: La brecha cambiaria y la volatilidad obligan a las empresas a ajustar márgenes constantemente para no descapitalizarse.

Conclusión: Un dilema que trasciende la economía

El análisis de Oliveros sugiere que la solución técnica es conocida, pero su ejecución es estrictamente política. Mientras no existan condiciones para que los bancos internacionales retomen sus relaciones con las instituciones venezolanas, la gestión del riesgo cambiario seguirá siendo una tarea titánica para el sector productivo.

«Hacer negocios en Venezuela seguirá implicando una adaptación forzada a un sistema financiero fragmentado y de alta incertidumbre», concluyó el director de Ecoanalítica.

Con Informacion de Caraota Digital.

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