La vigilia por la libertad de los presos políticos se ha convertido en símbolo de resistencia civil, mientras el país debate propuestas de amnistía y continúa el monitoreo de organizaciones de derechos humanos.
Familiares de personas consideradas presos políticos en Venezuela cumplieron este lunes 26 días de vigilia pacífica frente a distintos centros de detención en Caracas y el estado Miranda, en demanda de la liberación inmediata de sus seres queridos, cuya detención consideran arbitraria e injusta.
La protesta se desarrolla de forma ininterrumpida frente a instalaciones como Zona 7 (Boleíta), El Helicoide —sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin)— y El Rodeo I, donde los familiares han pasado semanas pernoctando a pesar de las adversidades climáticas y el desgaste físico.
Bajo consignas como “¡Que sean todos!” y “Libertad para todos”, los manifestantes exigen al gobierno una respuesta oficial sobre la situación legal y de salud de los detenidos, así como la restitución plena de sus libertades.
La vigilia, que nació tras anuncios de excarcelaciones de algunos detenidos a inicios de enero, ha evolucionado en una red de apoyo entre familias, muchas de las cuales realizan oraciones, charlas y jornadas de reflexión en el lugar. Grupos religiosos han visitado los campamentos para ofrecer acompañamiento espiritual.
El país vive un intenso debate político en torno a la situación de los detenidos por motivos políticos. Organizaciones como Foro Penal estiman que aún permanecen privados de libertad cientos de personas consideradas presos políticos, incluso tras algunas liberaciones reportadas recientemente.
El Parlamento venezolano ha impulsado una propuesta de ley de amnistía que busca liberar a un número mayor de presos políticos, vinculada a esfuerzos de reconciliación nacional, aunque la implementación y alcance de dicha norma aún generan discusiones entre sectores políticos y de derechos humanos.
Entidades internacionales y grupos por los derechos humanos han monitoreado el proceso, resaltando tanto los pasos hacia excarcelaciones como las preocupaciones persistentes sobre detenciones arbitrarias y condiciones de reclusión.
Las familias han reiterado que no levantarán la vigilia hasta obtener garantías claras sobre el regreso de sus parientes a sus hogares y el pleno respeto a sus derechos fundamentales.
Pasante – Camilo Cepeda















