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León XIV pide transformar la formación cristiana: “Menos pedagogos y más padres para evitar abusos”

El Pontífice concluyó su mensaje animando a los formadores a no desanimarse ante la magnitud de los desafíos actuales, recordándoles la «lógica del grano de mostaza».

En una audiencia clave con los miembros del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, el Papa León XIV ha trazado una nueva hoja de ruta para la educación en la fe. El Pontífice subrayó que la Iglesia no debe limitarse a transmitir doctrinas, sino que debe enfocarse en un modelo de «paternidad espiritual» capaz de proteger la dignidad humana en todas sus etapas.

La formación como escudo contra el abuso

El Santo Padre fue enfático al vincular la calidad de la formación cristiana con la seguridad de los más indefensos. Según el Pontífice, una instrucción sólida no es solo académica, sino ética y protectora:

Prevención activa: Instó a que los itinerarios formativos incluyan herramientas específicas para prevenir cualquier forma de abuso contra menores y personas vulnerables.

Acompañamiento: Hizo un llamado a no dejar solas a las víctimas, integrando el sostén y la escucha como pilares de la comunidad eclesial.

De la instrucción al testimonio vivo

León XIV hizo una distinción crítica entre el «pedagogo», que solo transmite competencias religiosas, y el «padre», que engendra vida en la fe a través del ejemplo.

«Nuestra misión es mucho más alta: no podemos detenernos en transmitir una doctrina o una ética; estamos llamados a compartir lo que vivimos con generosidad y amor sincero por las almas», señaló el Papa en el Palacio Apostólico.

Claves de la nueva formación eclesial:

Dimensión comunitaria: La fe no se transmite de forma aislada; requiere del amor de una comunidad, de forma similar a como la vida humana nace del amor entre un hombre y una mujer.

Madurez vital: El objetivo es que el creyente desarrolle un modo de vida nuevo que abarque tanto lo privado como lo público (trabajo, relaciones y conducta diaria).

Paciencia y escucha: El arte de formar no se improvisa. Requiere verificación constante y el ejemplo de «gigantes del espíritu» como San Ignacio de Loyola o San Felipe Neri.

El Pontífice concluyó su mensaje animando a los formadores a no desanimarse ante la magnitud de los desafíos actuales, recordándoles la «lógica del grano de mostaza»: comenzar por lo pequeño, confiando en que la gracia proveerá los recursos necesarios a su debido tiempo.

Con Informacion de Aciprensa.

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