«Estamos listos. Este equipo no solo juega con talento, juega con el corazón de 30 millones de venezolanos», se escuchaba en el clubhouse tras la celebración.
El 16 de marzo de 2026 quedará tatuado en la memoria deportiva de Venezuela. En una noche de suspiros, tensión y un rugido ensordecedor en las tribunas, la selección nacional rompió el techo de cristal al vencer 4-2 a una aguerrida Italia, sellando así su primer pase a una Gran Final en la historia del Clásico Mundial de Béisbol (WBC).
El despertar del «Barrendero»
El encuentro comenzó cuesta arriba para el combinado criollo. El abridor Keider Montero flaqueó temprano en el segundo episodio, permitiendo dos anotaciones que pusieron a soñar a la sorprendente novena azzurra. Sin embargo, lo que pudo ser una debacle se convirtió en un recital de resistencia.
La remontada llegó en un séptimo inning pletórico. Con dos outs en la pizarra y los nervios a flor de piel, apareció la figura de Maikel García. Con la frialdad de los grandes, García conectó un batazo oportuno, remolcando las carreras necesarias para darle la vuelta al marcador y poner el 3-2. Poco después, la ofensiva sumaría una más para blindar la ventaja definitiva.
Un Bullpen de acero
Si el madero de García puso la música, el cuerpo de relevistas puso el muro. Tras la salida de Montero, el bullpen venezolano se mostró intraficable, colgando ceros consecutivos desde el segundo acto. La profundidad del pitcheo nacional fue la clave para silenciar a los bates italianos y mantener la diferencia mínima hasta el out 27.
La cita con el destino: Venezuela vs. Estados Unidos
Venezuela no tiene tiempo para descansar sobre sus laureles. Este martes 18 de marzo, la «Vinotinto del Béisbol» saltará al terreno para disputar el título mundial ante el gigante de la disciplina: Estados Unidos.
Los norteamericanos llegan a su tercera final consecutiva, buscando ratificar su hegemonía. Pero esta Venezuela, impulsada por la mística de García y un pitcheo que parece no tener fisuras, llega con el hambre de quien sabe que ya hizo historia, pero que no se conforma con la plata.
«Estamos listos. Este equipo no solo juega con talento, juega con el corazón de 30 millones de venezolanos», se escuchaba en el clubhouse tras la celebración.
Luis Molero.















