Esta visita se produce en un clima de tensión internacional, tras el reciente respaldo de los obispos de Latinoamérica y España al Papa frente a las críticas recibidas por parte de figuras políticas externas como Donald Trump.
En el corazón de la «África en miniatura», el Papa León XIV ha marcado el inicio de su visita apostólica a Camerún con un llamado contundente a la coherencia política. Ante el cuerpo diplomático y las autoridades reunidas en el Palacio de Congresos de Nkol-Nyada, el Pontífice advirtió que la paz carece de valor si se queda en la retórica: «No puede reducirse a un eslogan; debe encarnarse en un estilo personal e institucional».
Un bálsamo para una nación herida
La llegada del Santo Padre se produce en un momento crítico para el país, marcado por la persistente «crisis anglófona» o guerra de Ambazonia. Consciente de las cifras que desangran la región —más de 6,000 muertes y un millón de desplazados—, León XIV recordó que detrás de cada estadística «hay rostros, historias y esperanzas heridas».
En un discurso pronunciado en francés, el Papa elevó el concepto de gobernanza a una dimensión ética y espiritual:
Gobernar es amar: Instó a los líderes a aplicar el mandamiento del amor al prójimo no solo en lo personal, sino en las relaciones internacionales.
Escucha activa: Definió el ejercicio del poder como la capacidad de valorar la inteligencia del ciudadano para hallar soluciones duraderas.
Lucha contra la idolatría: Calificó la sed de ganancia y la corrupción como formas de «idolatría» que despojan a los dirigentes de su autoridad moral.
Las mujeres y los jóvenes: Pilares del cambio
Uno de los puntos más destacados de su intervención fue el reconocimiento explícito al papel de la mujer camerunesa. El Papa las describió como «incansables artífices de paz» y exigió que su voz sea plenamente integrada en la toma de decisiones, destacando su rol como un freno natural contra la corrupción y el abuso de poder.
Asimismo, dirigió un mensaje urgente sobre la juventud africana. Para evitar que el talento huya del continente o caiga en las redes de la droga y la prostitución, el Pontífice subrayó la necesidad de:
Inversión real en educación y espíritu emprendedor.
Instituciones creíbles que sirvan de pilares de estabilidad.
Religiones libres de fundamentalismo, que actúen como motores de perdón y solidaridad.
«La paz es un don de Dios que se desarrolla en una labor paciente y colectiva», concluyó León XIV, reafirmando el compromiso de la Iglesia Católica de seguir sirviendo a todos los cameruneses a través de sus obras de salud y educación.
Esta visita se produce en un clima de tensión internacional, tras el reciente respaldo de los obispos de Latinoamérica y España al Papa frente a las críticas recibidas por parte de figuras políticas externas como Donald Trump.
Aciprensa- Relámpago Zuliano.














