El desvío de la mitad de los ingresos petroleros no es solo una cifra macroeconómica; es la explicación directa de la precariedad de los servicios públicos, los salarios de hambre y la crisis humanitaria que atraviesa el Zulia y toda Venezuela.
En un revelador reportaje que sacude los cimientos de la industria energética nacional, The New York Times ha puesto al descubierto la magnitud del desfalco en Petróleos de Venezuela (Pdvsa). La cifra es escalofriante: por cada dos dólares generados por el crudo venezolano bajo la gestión de Nicolás Maduro, uno fue absorbido por una red de corrupción conformada por empresas fantasma y acuerdos opacos, dejando al país en la ruina mientras una élite política se enriquecía sin control.
Un Motor Económico Convertido en Botín Personal
Lo que alguna vez fue el orgullo de los venezolanos se transformó, según documentos internos, en el financiamiento privado de una cúpula. Entre 2021 y 2022, la hemorragia de recursos alcanzó los 11.000 millones de dólares. Estas compañías, vinculadas al poder, exportaron petróleo sin dejar rastro de pago en las arcas del Estado.
La investigación señala como pieza clave a Carlos Malpica Flores, sobrino de Cilia Flores. Malpica habría operado como el arquitecto financiero detrás de contratos y transacciones que garantizaron que la riqueza del subsuelo se quedara en los bolsillos del círculo íntimo de Miraflores, comprando lealtades en medio de la peor crisis económica de nuestra historia.
El Engaño de la «Ayuda Humanitaria»
Uno de los mecanismos más perversos identificados fue el uso de empresas como la china Hangzhou Energy. Bajo la fachada de acuerdos de «petróleo por alimentos» o ayuda humanitaria, se entregaron volúmenes masivos de crudo a cambio de compromisos imprecisos que nunca beneficiaron al ciudadano común.
A esto se sumaron maniobras financieras insólitas:
Pagos en moneda local devaluada: Permitiendo a intermediarios lucrarse con el arbitraje cambiario.
Falta de supervisión: Exportaciones realizadas sin registro oficial ni auditorías.
Uso de testaferros: Redes de empresas fantasma para triangular los fondos y borrar la huella del dinero.
¿Transformación o Continuidad bajo Delcy Rodríguez?
Tras la salida de Maduro, la administración de Delcy Rodríguez ha ondeado la bandera de la «transformación». Sin embargo, las sombras persisten. Fuentes internas del sector petrolero aseguran, bajo anonimato, que los privilegios para ciertos actores cercanos al antiguo mando no han desaparecido.
A pesar de que decenas de familiares de Maduro han sido apartados de sus cargos, figuras como Malpica Flores parecen haber sobrevivido a la «limpieza» administrativa. Mientras tanto, la propuesta de supervisión directa del gobierno de Donald Trump —que exige auditorías externas y presupuestos mensuales— sigue encontrando resistencias en la práctica.
La Falacia de la Transparencia
El portal digital «Soberanía Transparente», lanzado con la promesa de que cada venezolano pudiera rastrear el destino del ingreso petrolero, es hoy una cáscara vacía. Hasta la fecha, el sitio solo registra una transacción sin detalles relevantes, y los informes de auditoría prometidos brillan por su ausencia.
El desvío de la mitad de los ingresos petroleros no es solo una cifra macroeconómica; es la explicación directa de la precariedad de los servicios públicos, los salarios de hambre y la crisis humanitaria que atraviesa el Zulia y toda Venezuela. El saqueo de Pdvsa sigue siendo la herida abierta de una nación que espera, por fin, cuentas claras.
El Nacional- Relámpago Zuliano.














