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En un duelo épico marcado por la controversia arbitral y un despliegue de garra inigualable, el equipo de los «Tres Leones» selló su pase a cuartos de final tras imponerse 3-2 al combinado azteca en un abarrotado Estadio de México.
El fútbol volvió a demostrar por qué es el deporte rey. En una jornada cargada de adrenalina que cerró los octavos de final, Inglaterra logró salir con vida de un encuentro que se sintió como una final adelantada. A pesar de la presión constante de una selección mexicana que vendió cara su derrota, el conjunto británico aseguró su lugar en la siguiente fase donde ya espera la histórica Noruega.
El show de Jude Bellingham
Si alguien definió el rumbo de la primera mitad, fue Jude Bellingham. Cuando México dominaba la posesión y parecía estar más cerca de abrir el marcador, el astro inglés destrozó los esquemas del «Vasco» Aguirre con un doblete relámpago en apenas dos minutos (36′ y 38′). El primero, un remate acrobático en palomita tras centro de Saka; el segundo, una definición de calidad técnica superior que puso el 2-0 parcial.
México, lejos de desplomarse, respondió antes del descanso gracias a un potente zapatazo de Julián Quiñones al 42′, encendiendo la esperanza en las tribunas que vibraron con cada avance del Tri.
Polémica, VAR y tensión máxima
El segundo tiempo fue un laberinto emocional. La balanza pareció inclinarse para los locales cuando el colegiado Alireza Faghani, tras consultar el VAR, expulsó al inglés Jarell Quansah por una entrada temeraria. Con 10 hombres, Inglaterra se vio obligada a una defensa heroica.
Sin embargo, el destino del partido fue condicionado por dos acciones desde los doce pasos:
El 3-1 inglés: Harry Kane capitalizó un penalti provocado por Anthony Gordon al 60′, dándole un respiro vital a los europeos.
La respuesta mexicana: Al 67′, en una acción discutida por el cuerpo técnico inglés, Raúl Jiménez transformó un penalti que volvió a acortar distancias, manteniendo el suspenso hasta el pitido final.
Un cierre para la historia
Los 11 minutos de tiempo añadido fueron una verdadera prueba de nervios. México volcó toda su artillería sobre el área de Jordan Pickford, quien, junto a una zaga espartana, logró despejar cada intento desesperado por forzar el alargue.
«Fue un partido de locos. Tuvimos que luchar y encontrar la forma de ganar. A pesar de tener todo en contra, lo logramos», declaró al finalizar el capitán Harry Kane, quien sigue sumando goles en su cuenta personal y ya se posiciona entre los grandes artilleros del torneo.
Por su parte, Javier Aguirre, con la frente en alto, reconoció la dificultad de competir en estas instancias: «No les puedo reprochar nada. Cometimos errores puntuales y en estas ligas te condenan, pero el equipo dejó el alma en la cancha».
La próxima parada: Miami
Con este triunfo agónico, Inglaterra avanza a unos cuartos de final que prometen chispas. El próximo sábado 11 de julio, el Estadio de Miami será el epicentro del mundo cuando los «Tres Leones» se midan ante la Noruega de Erling Haaland, en un choque de titanes que definirá quién continúa su camino hacia la gloria mundial.
Nuevo Herald-Relámpago Zuliano.















