En plena apertura de las nuevas conversaciones entre factores de la oposición y el oficialismo, la máxima representante del Parlamento legítimo lanzó un contundente ultimátum exigiendo el cese de las detenciones arbitrarias y la libertad plena para el dirigente caroreño.
Las tensiones políticas no tardaron en hacerse sentir en la capital de la República. Coincidiendo con la instalación formal del segundo ciclo de negociaciones entre los delegados del régimen chavista y los representantes de la legítima Asamblea Nacional, la presidenta del Parlamento electo en 2015, Dinorah Figuera, irrumpió en el escenario nacional con una exigencia directa e intransigente dirigida a Jorge Rodríguez: la liberación inmediata y sin condiciones de Javier Oropeza, exalcalde de Carora (municipio Torres, estado Lara).
La exigencia, formulada este jueves, añade un elemento de alta presión sobre la mesa de conversaciones, marcando los límites éticos y políticos que la bancada democrática considera in negociables para avanzar en cualquier entendimiento institucional dentro del país.
Un reclamo de justicia en la mesa de negociación
Javier Oropeza, reconocido productor agropecuario y exmandatario local de Carora, permanece privado de libertad en el marco de la escalada represiva y de persecución contra dirigentes locales y opositores. Su arresto arbitrario ha sido fuertemente repudiado por diversos sectores gremiales y políticos del país.
Para Figuera, la continuidad de presos políticos constituye una contradicción insostenible frente a cualquier iniciativa de diálogo sincero. Al interpelar directamente a la contraparte oficialista, la parlamentaria subrayó que la restitución de garantías ciudadanas y el respeto absoluto a los derechos humanos son condiciones primordiales que no pueden subordinarse a cálculos partidistas.
«No puede hablarse de acuerdos ni de convivencia democrática mientras existan venezolanos sufriendo la ceguera de la persecución y el encarcelamiento injusto, como es el caso de nuestro alcalde Javier Oropeza», ha deslizado el liderazgo democrático ante el arranque de estas deliberaciones en Caracas.
Entre las expectativas de diálogo y la presión social
El planteamiento de Figuera sacude la dinámica de las delegaciones en este segundo ciclo de negociaciones, que busca explorar salidas a la crisis estructural del país. Mientras los voceros oficialistas intentan proyectar una imagen de apertura institucional —evidenciada recientemente en el levantamiento de restricciones digitales a portales informativos—, la exigencia de libertad para figuras como Oropeza pone a prueba la genuina voluntad política del régimen para desmontar los patrones de hostigamiento judicial.
Los ojos de la opinión pública nacional e internacional se mantienen puestos sobre Caracas, donde el destino inmediato de los detenidos políticos se perfila como la verdadera piedra de toque para medir la viabilidad y el alcance real de este nuevo proceso de interlocución.
Agencias-Relámpago Zuliano.














