Durante el rezo dominical del Ángelus ante los peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, el Pontífice reflexionó sobre la parábola de los obreros de la viña, destacando cómo la generosidad y el amor divino superan los cálculos de mérito y recompensa.
En su tradicional mensaje dominical de este 20 de septiembre de 2026, el Papa León XIV dirigió una profunda reflexión a los fieles y peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro, invitando a la comunidad global a trascender los esquemas estrictamente humanos para acoger la misericordia y la generosidad sin límites del Creador.
Tomando como eje central el Evangelio del día y la conocida parábola de los obreros llamados a trabajar en la viña —en la que jornaleros de distintas horas reciben la misma retribución—, el Santo Padre subrayó que los designios divinos superan con creces las expectativas marcadas por las limitaciones humanas.
«Los planes de Dios son infinitamente más grandes y, podemos decir, más humanos que aquellos que nosotros, marcados por el pecado, somos capaces de imaginar y realizar», expresó el Pontífice ante la multitud, recordando además la invitación profética de Isaías a abandonar los caminos equivocados y retornar a la misericordia.
Superar la lógica del cálculo y el mérito
Analizando los detalles de la narración evangélica, León XIV puso el acento en la orden del dueño de la viña de remunerar a los trabajadores comenzando por los últimos, un gesto con el cual Jesús busca evidenciar la resistencia humana ante una justicia caracterizada por la gratuidad y el amor desbordado.
El Obispo de Roma señaló que la reacción de quienes laboraron durante toda la jornada refleja las tensiones de la naturaleza humana frente a la gracia; sin embargo, insistió en que la revelación de la bondad divina está destinada a todos y no a privilegios particulares. Asimismo, indicó que el Señor propone pensamientos nuevos incluso para aquellos que se consideran «los primeros» o creen merecer plenamente los resultados alcanzados.
«Todos, en cambio, ganamos en alegría, inteligencia y esperanza cuando la ley del amor interrumpe la lógica del cálculo; cuando la experiencia de la misericordia supera la del mérito; cuando el don de la paz pone fin a las rivalidades y nos aproxima en la gratitud», concluyó el Santo Padre, instando a los creyentes a renovar su confianza en los caminos de la providencia divina.
Aciprensa-Relámpago Zuliano.















