Desde el Vaticano, el Sumo Pontífice alzó su voz ante la alarmante escalada de combates entre el gobierno etíope y la alianza liderada por el Frente de Liberación de Tigray, recordando además el legado de tres sacerdotes mártires del nazismo.
Una profunda voz de alarma resonó este miércoles desde la Ciudad del Vaticano. Durante su tradicional Audiencia General, el Papa León XIV expresó su extrema preocupación por la peligrosa intensificación de los combates en la región etíope de Tigray y las zonas vecinas de Afar y Amhara, donde las fuerzas gubernamentales se enfrentan a una coalición de siete grupos armados liderada por el Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF).
El recrudecimiento de la violencia armada ha encendido las alertas de la comunidad internacional ante el temor fundado de que se reactive la devastadora guerra civil que ensangrentó el país africano entre los años 2020 y 2022, dejando tras de sí una estela de crisis humanitaria y desplazamientos masivos.
El llamado urgente al diálogo y la solidaridad
Tras la catequesis semanal ante los fieles congregados, el Santo Padre dirigió una sentida súplica a todas las partes involucradas en el conflicto, instándoles a abandonar las armas y priorizar la vía pacífica:
«El conflicto armado nunca resuelve los problemas. Sólo los agrava, dejando a su paso una estela de muerte, destrucción y resentimiento», advirtió con firmeza el Pontífice.
León XIV recalcó que solo un compromiso honesto y bilateral podrá sentar bases sólidas para una paz duradera en una región históricamente castigada por la inestabilidad. Asimismo, hizo un llamado directo a la comunidad internacional para que garantice una ayuda humanitaria oportuna y generosa destinada a las poblaciones más vulnerables que sufren los estragos de la confrontación.
Testimonio mártir y el inicio del mes del Rosario
En otro orden de ideas, el Obispo de Roma conmemoró la beatificación de tres sacerdotes italianos asesinados por las tropas nazis en 1944 —Ubaldo Marchioni, Elia Comini y Martino Cappelli—, destacando que su sacrificio supremo bajo el odio nazi al servicio de los fieles constituye un faro de valor y entrega para los cristianos del presente.
Para cerrar la jornada, el Papa invitó a la feligresía global a vivir con intensidad el mes de octubre, dedicado tradicionalmente al rezo del Santo Rosario, recordando que este jueves participará junto a un millar de niños en una jornada especial de oración por la paz desde los jardines vaticanos.
Aciprensa-Relámpago Zuliano.














