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La Iglesia celebra a San Esteban I de Hungría, Rey y Apóstol de la Nación

La vida de San Esteban estuvo marcada por el dolor personal. Su único hijo sobreviviente, San Emerico, murió en un trágico accidente de caza.

La Iglesia Católica conmemora hoy a San Esteban I de Hungría, una figura fundamental en la historia del país, reconocido como el padre fundador de la nación húngara. Conocido también como «el Grande», su liderazgo fue crucial para la cristianización y consolidación de su reino en el siglo X.

Nacido como «Vajk», Esteban se convirtió al cristianismo junto a su familia, adoptando su nombre de bautismo. Recibió una educación religiosa de la mano de San Adalberto de Praga y se casó con Gisela de Baviera, quien también sería reconocida como beata.

Un Reinado de Fe y Organización

Al ascender al trono tras la muerte de su padre, el príncipe Géza, Esteban se propuso transformar la nación. Envió una delegación al Papa Silvestre II para que reconociera formalmente su reino. Tras ser coronado, organizó la vida política y religiosa del país, estableciendo un arzobispado y seis obispados, con el objetivo de que la Iglesia en Hungría se desarrollara de forma independiente del Sacro Imperio Romano Germánico.

A pesar de que su método de evangelización en ocasiones recurrió a la fuerza, el proceso de cristianización en Hungría tuvo un impacto duradero, demostrando que el pueblo acogió el Evangelio por voluntad propia.

El Dolor y la Fe del Rey

La vida de San Esteban estuvo marcada por el dolor personal. Su único hijo sobreviviente, San Emerico, murió en un trágico accidente de caza. A partir de entonces, el rey se aferró a su fe, que lo ayudó a enfrentar las dificultades de sus últimos años.

San Esteban murió el 15 de agosto de 1038 y fue canonizado en 1083 por el Papa San Gregorio VII. Su fiesta se celebra hoy en la mayoría de los países, mientras que en Hungría se conmemora el 20 de agosto.

Con Información de Aciprensa.