Después de más de 30 años de carrera, dos premios Latin Grammy y tres shows en Caracas, ¿cuál es el objetivo de Los Amigos Invisibles? Hablamos con Catire, el bajista de la banda.
En 30 años de carrera Los Amigos Invisibles han pasado por muchas cosas. Emigraron, ganaron dos Latin Grammy, han grabado hasta con Oscar De León, pasaron de ser un sexteto a un dúo… Y no pierden su flow y esencia caribeña: consideran que es “imposible quitartela”.
El bajista José Rafael Torres, mejor conocido como ‘Catire’, también nos contó que la ambición sigue siendo parte de la banda: probar nuevas ideas y crecer más con la esperanza de que la gente siga conectando con la «gozadera». Regresan a su ciudad para dar tres shows en el Caracas Music Hall -5, 6 y 7 de diciembre- y nos dieron una primicia: el próximo 14 de febrero saldrá su nuevo sencillo titulado “Lei me aspetta”, una versión de la canción italiana de Nicola Di Bari, que contará con un videoclip grabado en Italia.
Los Amigos Invisibles en el Cusica Fest 2019.
-En una reciente entrevista comentaste que la Caracas en la que ustedes crecieron ya no existe, ¿qué se siente volver a un lugar que se ha transformado y ser recibidos con esta energía y con dos sold out en apenas horas?
-Caracas es la misma película, pero con diferentes actores. Es la misma escenografía en el mismo estudio, pero el guion es diferente, muy diferente… Esa también es una observación de lo abstracto al vivir afuera porque me pasa que cada vez que voy a visitar a mi mamá en lo que veo a mis tíos y a mis primos me acuerdo de mi época, pero la escena y el día a día sí siento que ha cambiado mucho.
Una vez dicho esto, pues sí se siente muy bonito, en serio. Además, dada la situación económica del país y todo, pues Los Amigos nos hemos ausentado bastante y ha sido doloroso perder ese contacto constante que teníamos con el país y esta reacción me saca una sonrisa, me alegra.
Estaba leyendo en un artículo que los artistas somos muy egocentristas y una de las cosas que más nos jode en la vida es el silencio, no saber del público. Entonces, ahorita que veo esto pienso… ¡wao!.
-Una vez se autodefinieron como “un consulado de la buena onda venezolana”, pero al emigrar y vivir fuera, ¿no consideran que pueden perder en un futuro esa esencia caribeña?
-La raíz caribeña es imposible de quitártela, lo que sí se va perdiendo son las expresiones. O sea, la sociedad sigue, avanza, tiene nuevos requerimientos, necesidades y eso es lo que yo no estoy entendiendo ahora, pero digamos que quien es venezolano tiene el Caribe metido en las entrañas, no te lo puedes quitar. El acento tampoco. O sea, quizás lo modifican un poco dependiendo donde vivas, pero es imposible. A pesar de todo lo que uno puede ver en las noticias internacionales sobre Venezuela, hablar y ser venezolano sigue siendo por el momento algo atractivo a los extranjeros, es una cosa que te diferencia y para nosotros musicalmente ha sido una huella que nos diferencia del resto de la bandas del continente. Entonces, no solo que es imposible, sino que además ¿para qué? Si a la gente le gusta eso.
-¿Cómo definen el concepto de «vigencia» para una banda? ¿Es seguir sacando discos? ¿Innovar constantemente en el mundo de la música? ¿O es seguir girando?
-Hay dos realidades. Esta industria es como la de los atletas, que cuando estás joven estas en tu prime mediático y además, a la industria le encanta el talento nuevo, el talento joven, la nueva propuesta. O sea, de eso vive la industria de la música, de qué tiene que decir la nueva generación Y eso, obviamente, tiene mucho peso, porque la generación que más consume música son los jóvenes. Ya después, cuando tienes hijos y eres viejo, escuchas la música que escuchabas hace 20 años y para la industria dejas de ser relevante.
Sin embargo, nosotros tratamos de estar conectados dentro de lo que pensamos que es el género de Los Amigos Invisibles, que es esta cosa disco-funky-tropical y en torno a lo que sucede musicalmente en el funky, en el disco, en el pop relacionado a lo funky, en lo caribeño relacionado a lo alternativo. Estamos tratando siempre con cada disco que sacamos de proponer algo. O sea, de no quedarnos en la banda que hace la misma canción siempre en todos los discos, como Maná o AC/DC que hacen la misma canción hace 30 años… Eso está bien, cada quien busca su camino, pero el nuestro es incluso tratar de ser disruptivos de alguna manera todavía. Ahora, el punto que sí entendemos es que el tema masivo ya no es como antes y es más de nicho. Lo vemos más bien en los conciertos cuando ves una nueva generación. Me gusta pensar que esa generación que vino a nuestro concierto, aprecia no solo nuestros clásicos sino también estas ganas de ser relevantes y disruptivos.
-¿Consideras que hay una nueva generación en sus conciertos o son los mismos fanáticos que compraron su primer disco?
-En Venezuela no lo tengo tan fresco porque fuimos hace tres años, pero al menos en Estados Unidos y México el público es joven en su mayoría.
-¿Qué consejo le darías al ‘Catire’ de 1993 con respecto a Los Amigos Invisibles?
-Me hubiese gustado tener un mentor musical constante en mi vida. Siempre hay personas que te influencian y de vez en cuando encuentras a alguien que se acerca a tu vida por algún tiempo y te ayuda, pero siempre ha sido muy fortuito y creo que es importante tener un mentor, alguien que tenga experiencia de arriba a que le puedas consultar dudas, situaciones. Al migrar a Estados Unidos esa es una es una cultura muy popular, a la gente le encanta ser mentor, es un honor. De resto, soy muy terco y yo estuve loco con el rock & roll toda la vida así que este es el camino que tenía que tener.
-¿Tú ya eres mentor de alguien o te gustaría serlo en algún momento?
No. Siempre me ofrezco, pero nadie toma la palabra. Pero a veces sí me pasa, por ejemplo, hace poco estábamos en un festival en Quito y en los festivales pasa que conoces a los artistas. Terminamos en una habitación, en la noche, los músicos de Proyecto Uno y de Siddhartha y todos eran chamitos y muy fan de Los Amigos y me preguntaban cosas y yo estaba encantado de que me preguntaran.
-De todo el repertorio, ¿cuál es el tema que a ti específicamente te gusta que siempre esté en los conciertos?
-Me gusta que estén los hits, o sea, los hits, hits, porque a veces Julio es más alternativo y dice «Bueno, vamos a quitar “La vecina”», pero a mí me encanta ver al público cantando las canciones. Entonces me gusta que estén “Mentiras”, “La vecina”, “La que me gusta”, “Cuchi cuchi”, “Viviré para ti”… en fin, no me canso de disfrutar la reacción de la gente cada vez que las tocamos.
-Tienen una canción, «Wiki Wiki», con Mari La Carajita que ya es una generación actual. ¿Sienten que estas colaboraciones son una manera de salir de su zona de confort al colaborar con una artista que maneja más ese lenguaje de la Generación Z?
-Llamamos a Mari La Carajita porque tanto a Julio como a mí nos parece increíblemente talentosa. De hecho, recuerdo una vez que Julio me mandó una presentación que ella hizo en el Nuevas Bandas y yo dije «¿Qué es esto? Que cosa tan buena». Cantaba una canción que decía “Yo soy artista, no tu mamá” y me voló el coco. A partir de ahí empecé a seguirla y a escuchar su música. Luego, cuando estábamos haciendo “Wiki Wiki” queríamos buscar un featuring y Julio la propuso.
Todo eso que dices de cómo llegarle a la generación Z para mí era secundario, para mí era simplemente apoyar a un talento. Justo cuando alguien de arriba, en una situación de poder, no sé si esa es la palabra, te brinda una mano, te jala para arriba, eso es parte de este camino, nosotros lo hemos vivido y aunque no tenemos el poder para que Mari La Carajita se vuelva famosa como Dua Lipa, sí estoy seguro de que la expusimos a un público que añade y eso es lo más importante. Todos los demás; nuestro manager, la de PR sí decían lo de la generación Z y eso está chévere, pero lo importante es que es un talentazo y brindarle una mano.
-Cuando ven a artistas jóvenes publicar música en TikTok o Twitch, ¿sienten la presión de adaptarse a estas reglas del juego?
-Sí y creo que si eres un artista joven la presión es superior. En el caso nuestro, somos un poquito rebeldes sin causa, punk. Yo no tengo TikTok, la única cuenta que uso es Instagram y solo sigo cosas que me puedan educar. Sigo a todos mis amigos para que vean que los sigo, pero luego los silencio. A mí no me interesa saber ni qué estás comiendo, ni de su familia, no quiero saber nada de eso. Yo sigo filosofía, literatura, música, cine. Entonces, afortunadamente tenemos una banda o una marca que tiene un nicho, que tiene seguidores y quizás nos podemos dar el lujo de ser así de rebeldes, al menos yo.
-¿Cómo deciden qué géneros son aliados de su sonido al momento de hacer una colaboración y cuáles son líneas que prefieren no cruzar?
-A mí no me interesa lo urbano, pero si Julio me muestra una canción urbana que tenga una jocosidad, alguna cadencia, algún juego interesante… Por ejemplo, un disco que me gustó mucho últimamente es el de Beéle, me pareció buenísimo en su mayoría, rescataría el 70% del disco porque me parece que propone algo más alternativo a lo urbano tradicional, arriesga más y es mucho más melódico. Yo podría invitar a Beéle, aunque de seguro no quisiera hacer algo con nosotros porque ya está muy grande, pero podría hacerlo.
De repente una colaboración con algún rockero si estaría difícil porque ni Julio ni yo somos rockeros y de repente para cantar una canción de Los Amigos requiere como un poquito de soul, de onda y me ha pasado con guitarristas increíbles, que son lo más top de lo top en México que son rockeros y los pones a tocar merengue y no les sale naturalmente.
Entonces, yo creo que de repente con algún artista rockero no, de repente con Asier, de Caramelos, porque es pana.
-Ustedes tienen un humor muy particular en sus letras. ¿Ha cambiado la manera en que abordan el doble sentido o la sátira, sabiendo que el lenguaje que ustedes manejan es el de la Caracas o la Venezuela de los 90?
-Sí, hay una desconexión. De alguna manera en la Caracas de los 90 Los Amigos eran parte del centro de lo alternativo-cultural de la ciudad y ahorita el centro cultural-alternativo es otro, pero no hay un esfuerzo por tratar de ocultar lo que somos.
-Después de más de 30 años, ¿cuál es el nuevo gran objetivo de Los Amigos Invisibles? ¿Se trata de crear nuevo material, de conquistar mercados que aún no han explorado, o simplemente de seguir disfrutando de la «gozadera»?
-Todavía somos ambiciosos y creo que es importante en esta carrera preservar la ambición y las ganas de crear, son cosas que tienen que ir de la mano. He visto artistas como por ejemplo Billy Joel que dijo “yo no quiero crear más nunca” y yo digo Dios mío… En nuestro caso, es nuestra chamba, vivimos de esto y me encanta tratar de rebuscarnos en nosotros mismos a ver qué podemos brindar y luego, siempre hay una ambición de crecer más. Siempre le digo a Julio que para mí cada canción que sacamos es como un equipo de fútbol: cuando sales a la cancha quieres ganar, a lo mejor luego te meten 5-0, pero tú querías ganar sí o sí y el equipo estaba en el camerino con energía. Ese espíritu siempre tiene que estar en todo lo que sacamos con la esperanza de que conecte con alguien y trascienda y si no trasciende, next. Esa ambición está ahí.
Te tengo una primicia. ¿Sabías qué el 16% de los venezolanos tienen ancestría italiana? Es el cuarto país con más ancestría italiana del mundo. Bueno, Julio está casado con la hija de un migrante italiano y en las fiestas ponen música italiana, que al final es un tipo de venezolanidad, el haber compartido en nuestra tierra con esta cultura que vino y que son muchos. Pues nuestra próxima canción es un tema que Julio escuchó en una fiesta en la casa del nonno interpretada por Nicola Di Bari llamada “Ella me espera” en italiano “Lei me aspetta” y cuando la terminamos, le hicimos arreglos de orquesta y todo, sobrepasó lo que estábamos buscando y grabamos el video en Italia. Hicimos video guerrilla, es un road movie video en el que Julio y yo salimos de un concierto en Miami y llegamos a Maratea que es el pueblo donde van a estar nuestras esposas preparándonos la comida de bienvenida después de la gira, pero mientras ella me espera en el camino tomamos avión, tren, carro y barco. Yo no sé si esa canción va a tener la trascendencia que queremos, pero nos hemos divertido tanto haciendo la producción del video que creo que de eso se trata.
-¿Y cuándo sale la canción?
Estamos apuntando a que sea para el 14 de febrero, pero como se atravesó ahorita diciembre y el video está en postproducción… entonces, no sabemos si será el 14 o el 28 de febrero, pero idealmente el 14 de febrero por el día del amor y además, va perfecto porque es un video y una canción de amor.
Con Informacion del Estimulo.















