Este acuerdo representaría el mayor nivel de intervención extranjera en la administración de recursos venezolanos en un siglo, sustituyendo el modelo de sanciones de «máxima presión» por uno de «gestión directa».
El Departamento de Energía de los Estados Unidos (DOE) ha puesto sobre la mesa una propuesta que redefine por completo la relación energética con Venezuela. El plan, revelado por el Secretario de Energía Chris Wright, propone un alivio selectivo de sanciones y una inversión masiva para rescatar el colapsado Sistema Eléctrico Nacional (SEN), bajo una condición innegociable: el control estadounidense sobre los ingresos petroleros.
Este giro estratégico ocurre tras los vertiginosos eventos políticos de inicios de enero, marcando el inicio de una nueva etapa en la gestión de los recursos energéticos del país.
El esquema de control: Cuentas bajo vigilancia de EE. UU.
La pieza central de la propuesta establece que los ingresos por exportaciones de crudo no irán directamente a las arcas de PDVSA. Según el DOE.
El dinero se depositará en cuentas controladas por Estados Unidos en bancos internacionales de primer orden. Washington decidirá el destino de estos fondos, asegurando que se utilicen para la integridad del sistema y la distribución «legítima» de recursos. Venezuela deberá colocar de entrada entre 30 y 50 millones de barriles bajo este esquema, el cual se proyecta de forma indefinida.
Rehabilitación eléctrica: El motor de la producción
El gobierno estadounidense reconoce que sin electricidad no hay petróleo. Con una producción eléctrica que ha caído más del 30%, el plan contempla:
Modernización del SEN: Envío de tecnología y expertos para estabilizar la red nacional.
Suministro de diluentes: EE. UU. enviará crudo ligero para mejorar el petróleo pesado venezolano, vital para las refinerías del Golfo de México.
Equipamiento: Autorización inmediata para importar repuestos y servicios de campos petroleros, frenando décadas de desinversión.
Actores clave y mercado global
Mientras la administración Trump coordina con la presidenta interina Delcy Rodríguez, los mercados internacionales ya reaccionan. JP Morgan estima que el próximo año podrían ingresar al mercado unos 250,000 barriles diarios adicionales provenientes de Venezuela.
Actualmente, el grueso del crudo venezolano (unos 430,000 barriles diarios) se destina a China. Este nuevo plan busca redirigir ese flujo hacia empresas estadounidenses como Chevron y otros socios internacionales que deberán solicitar licencias específicas ante la OFAC.
Próximos pasos en la agenda
La velocidad de la transición energética dependerá de las reuniones de alto nivel programadas para esta semana:
8 de enero: Chris Wright se reúne con ejecutivos petroleros en Miami para detallar la participación privada en la reconstrucción del sector.
9 de enero: El presidente Donald Trump recibirá a los «capitanes» de la industria petrolera en la Casa Blanca para formalizar el respaldo al plan Venezuela.
Por su parte, fuentes internas de PDVSA admiten que la empresa opera a «capacidad mínima» y que la infraestructura actual está al límite, lo que convierte la ayuda técnica extranjera en una necesidad operativa urgente.
Este acuerdo representaría el mayor nivel de intervención extranjera en la administración de recursos venezolanos en un siglo, sustituyendo el modelo de sanciones de «máxima presión» por uno de «gestión directa».
Con Informacion de Banca y Negocios.













