Entre trofeos, música y agradecimientos, la FISS 2026 se abrió con la fuerza de quienes han hecho de la tauromaquia un lenguaje de emociones, un lenguaje que San Cristóbal escuchó con el corazón.
En una plaza que se iluminó con cada pase y se llenó de latidos compartidos, la noche de apertura de la Feria Internacional de San Sebastián 2026 recordó que el toreo, más allá de su técnica, es historia, arte y pasión viva. Allí donde la música abraza a la muleta y el público se hace uno con el ruedo, late el corazón de una tradición que sigue mirando al futuro con orgullo.

La noche se vistió de gala en la Plaza de Toros Hugo Domingo Molina, donde se encendió la emoción del toreo con la primera corrida de la Feria Internacional de San Sebastián (FISS 2026). Bajo un cielo que abrazó la fiesta nocturna y con una entrada que superó la media plaza, los tendidos vibraron desde el saludo inicial hasta la salida por la Puerta Grande.
La corrida mixta que abrió el abono fue un mosaico de arte, entrega y juventud. En un encierro de los Herederos de Hugo Domingo Molina, los espadas dieron muestras de temple, oficio y comunidad con la afición que asistio la plaza.
El joven salmantino Marco Pérez fue el protagonista de la velada. Con muletazos que rozaron la perfección y una conexión palpable con la música y el público, aprovechó las embestidas de su segundo ejemplar para trazar tandas llenas de claridad y entrega. Su faena, medida en temple y expresividad, mereció las dos orejas que le valieron salir en hombros, entre vítores y palmadas que parecían no tener fin.
Con igual entrega, el tachirense Antonio Suárez dejó su sello en la arena: una oreja otorgada tras una faena que contó con tandas bien ligadas y dominio de terrenos, recordando por qué su figura es tan querida por la afición local.

No menos celebrada fue la actuación de Olga Casado, quien en su segundo novillo supo imprimir personalidad y temple a su trazo. Pese a las complicaciones del astado, su técnica y valor resonaron en los tendidos, obteniendo también una oreja que premió su gran esfuerzo.
La corrida nocturna, marcada por el ambiente cálido y la ovación constante, fue algo más que un inicio de feria: fue una declaración de intenciones. El público, entregado desde el paseíllo hasta el descolgar de las luces, encontró en la noche sancristobalense una mezcla perfecta de arte, tradición y esperanza taurina.
Así, entre trofeos, música y agradecimientos, la FISS 2026 se abrió con la fuerza de quienes han hecho de la tauromaquia un lenguaje de emociones, un lenguaje que San Cristóbal escuchó con el corazón.
Pasante – Camilo Cepeda














