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Purga administrativa en Miraflores: Delcy Rodríguez liquida misiones clave y disuelve el CESPPA

Este decreto no solo representa un ahorro administrativo o una «limpieza» de nóminas, sino una concentración de funciones dentro del Despacho de la Presidencia.

En un movimiento que redefine la estructura del poder ejecutivo, la administración de Nicolás Maduro, bajo la firma de la Presidenta Encargada Delcy Rodríguez, ha ordenado la supresión inmediata de diversas fundaciones y misiones emblemáticas del chavismo. La medida, oficializada mediante el decreto 5.248 en la Gaceta Oficial extraordinaria 6.985, marca el fin de organismos que durante años operaron con presupuestos directos de la Presidencia.

El fin de la vigilancia estratégica

El cambio más significativo es la desaparición del Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria (Cesppa). Este ente, conocido por su opacidad, era el brazo encargado de clasificar información «sensible» y ejercer mecanismos de vigilancia y censura sobre datos que el Estado consideraba estratégicos. Su disolución genera interrogantes sobre cómo se centralizará ahora el control de la información oficial.

Organismos alcanzados por el decreto

La liquidación afecta a estructuras que manejaron recursos millonarios y que formaban parte del tejido político-social del madurismo. Entre las entidades eliminadas destacan:

Fundación Misión Jóvenes de la Patria «Robert Serra»: Uno de los estandartes de la movilización juvenil oficialista.

Propatria 2000 y José Félix Ribas: Entes vinculados a proyectos sociales y de infraestructura.

Movimiento Bolivariano de la Reserva Activa: Brazo de articulación con militares retirados.

Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales: Organismo que gestionaba obras directas desde el entorno presidencial.

Una sobreviviente y la centralización del mando

Dentro de esta reestructuración, la Misión Socialista Nueva Frontera de Paz es la única que ha logrado mantenerse en pie, aunque bajo una nueva tutela: ha sido transferida directamente a la Cancillería.

Este decreto no solo representa un ahorro administrativo o una «limpieza» de nóminas, sino una concentración de funciones dentro del Despacho de la Presidencia. Al eliminar estos entes autónomos, el Ejecutivo borra estructuras que carecían de contraloría externa, centralizando el mando y los recursos en un círculo aún más estrecho de poder.

Con Informacion de Agencias.