Aunque el avance al 35% es positivo, los expertos advierten que el sistema sigue siendo vulnerable a las fallas eléctricas crónicas y a la falta de mantenimiento profundo, factores que históricamente han provocado episodios de racionamiento de diésel y gasolina.
La infraestructura de refinación en Venezuela comienza a mostrar señales de movimiento. Según reportes recientes de trabajadores de la industria y datos de la agencia Reuters, el sistema nacional ha logrado elevar su procesamiento hasta los 450.000 barriles por día (bpd), lo que sitúa la operatividad en un 35% de su capacidad instalada total (1,29 millones de bpd).
Este incremento representa un salto significativo frente al margen de entre 20% y 25% registrado el año pasado, evidenciando un esfuerzo por estabilizar el suministro energético en el país.
El panorama de las principales plantas
El procesamiento actual se concentra en los cuatro pilares del sistema refinador venezolano:
Complejo Refinador Paraguaná (Amuay y Cardón): Mantienen el grueso de la producción para intentar satisfacer la demanda nacional.
Refinería El Palito y Puerto La Cruz: Ambas instalaciones han sumado carga de crudo esta semana para reforzar el inventario de combustibles.
Estrategia: De la Faja al surtidor
Para lograr estos números, Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) ha aplicado una reingeniería en su logística. La estatal, que este mes alcanzó una producción cercana al millón de bpd, ha adaptado los mejoradores de la Faja Petrolífera del Orinoco para priorizar la dieta de crudo que requieren las refinerías nacionales en lugar de enfocarse exclusivamente en la exportación.
El factor externo: Nafta y licencias
Pese a la mejora, la autonomía no es total. La producción de gasolina de alto octanaje sigue dependiendo de la importación de nafta estadounidense. Bajo el marco de las nuevas licencias emitidas por EE. UU., Venezuela está recibiendo este insumo clave que cumple una doble función:
Servir como diluente para el crudo extrapesado.
Actuar como componente esencial para la mezcla de combustibles terminados.
Aunque el avance al 35% es positivo, los expertos advierten que el sistema sigue siendo vulnerable a las fallas eléctricas crónicas y a la falta de mantenimiento profundo, factores que históricamente han provocado episodios de racionamiento de diésel y gasolina.
Con Informacion de Banca y Negocios.















