A pesar de la caída general, Venezuela logró mantenerse en el «Top 10» de proveedores de petróleo para EE. UU., ocupando la décima posición.
El cierre del ciclo fiscal 2025 dejó cifras reveladoras sobre la compleja relación petrolera entre Caracas y Washington. Según los datos más recientes de la Agencia de Información Energética (EIA), Venezuela exportó un promedio de 144.900 barriles diarios (bpd) de crudo y derivados hacia los Estados Unidos, lo que representa una caída del 38% en comparación con el año anterior.
Este descenso marca un punto de inflexión en la recuperación que se venía gestando tras la flexibilización de sanciones, viéndose afectada principalmente por la inestabilidad en las licencias operativas y el cambio de postura en la administración estadounidense.
El «efecto montaña rusa» de las licencias
El flujo de barriles durante 2025 estuvo condicionado por las decisiones políticas sobre la licencia de Chevron. El año comenzó con fuerza, alcanzando un promedio de 261.000 bpd en el primer trimestre; sin embargo, las tensiones políticas llevaron las exportaciones a un mínimo histórico de apenas 6.000 bpd en julio.
Hacia el último trimestre, tras la renovación de condiciones bajo la administración de Donald Trump, las ventas lograron estabilizarse nuevamente en los 137.000 bpd, preparando el terreno para la dinámica que se observa en este inicio de 2026.
Radiografía del mercado: ¿Quién compró el crudo?
A pesar de la caída general, Venezuela logró mantenerse en el «Top 10» de proveedores de petróleo para EE. UU., ocupando la décima posición. La distribución del crudo venezolano en las refinerías estadounidenses se concentró en cinco grandes actores:
Valero 45.600
Chevron 26.000
Premcor 23.200
Phillips 66 18.300
PBF Energy 17.000
Banca y Negocios-Relámpago Zuliano.














