Más allá de las flores, la familia Colón ha hecho un llamado a la acción. En lugar de arreglos ornamentales, han solicitado que los seguidores realicen donaciones para la investigación de la enfermedad pulmonar intersticial, buscando convertir el luto en esperanza para otros pacientes.
Nueva York se detuvo para despedir a su «Malo» preferido. Este lunes 9 de marzo, la Catedral de San Patricio en Manhattan abrió sus puertas de par en par para la despedida final de Willie Colón, el arquitecto sonoro que sacó la salsa de los barrios del Bronx para entregarla al mundo.
El legendario músico, fallecido el pasado 21 de febrero a los 75 años, recibió un tributo a la altura de su leyenda, combinando el fervor popular con la solemnidad institucional.
De El Bronx al Altar Mayor
La ceremonia, cargada de simbolismo, cumplió el último deseo del artista. Sus hijos, Diego y Alejandro Miguel (Nell) Colón, compartieron mensajes que conmovieron a los presentes:
«Dejó una sombra gigantesca»: Diego Colón subrayó que el mundo no solo cambió con la música de su padre, sino que quienes lo rodearon fueron transformados por su calidez humana.
«Lo logramos»: Nell Colón recordó con orgullo que el sueño de su padre era, precisamente, despedirse en la histórica catedral neoyorquina.
La homilía estuvo a cargo del obispo Joseph A. Espaillat, quien conectó las raíces boricuas y neoyorquinas del artista con su fe, recordándolo como un «hijo de Dios» que nunca olvidó de dónde venía.
Un adiós con guardia de honor
El respeto por Colón trascendió lo musical. Durante el velatorio en White Plains el pasado domingo, el féretro fue custodiado por una guardia de honor policial, un gesto reservado para figuras de alto impacto social en la Gran Manzana.
Legado y solidaridad
Más allá de las flores, la familia Colón ha hecho un llamado a la acción. En lugar de arreglos ornamentales, han solicitado que los seguidores realicen donaciones para la investigación de la enfermedad pulmonar intersticial, buscando convertir el luto en esperanza para otros pacientes.
Tras la misa pública, el entierro se llevó a cabo de forma estrictamente privada, cumpliendo con la voluntad de sus seres queridos de tener un espacio de recogimiento íntimo.
Notiprimicia-Relámpago Zuliano.













