Amparada en una licencia otorgada por el Gobierno de EE. UU., la corporación —ahora de capital estadounidense— busca firmar una adenda contractual para destrabar, exportar e instalar turbinas paralizadas en Argentina. El plan contempla activar dos unidades en la central Tocoma y rehabilitar tres en Macagua.
En lo que podría significar un paso de envergadura para la estabilización del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), la empresa de soluciones energéticas IMPSA avanza formalmente en la renegociación de sus compromisos contractuales con la estatal venezolana Corpoelec. El objetivo central de este movimiento binacional es destrabar el desarrollo y rehabilitación de dos complejos hidroeléctricos clave ubicados en la región sur de Venezuela, lo que permitiría incorporar hasta 672 megavatios (MW) de capacidad de generación en el corto plazo.
La información fue dada a conocer en exclusiva por el presidente de IMPSA, Jorge Salcedo, a la agencia internacional de noticias Reuters, confirmando el reinicio de las gestiones técnicas y administrativas entre ambas corporaciones.
El origen del conflicto: Una década de paralización técnica
El acuerdo original fue suscrito hace más de diez años, cuando IMPSA operaba bajo la tutela del Estado argentino. Sin embargo, el proyecto entró en una fase de parálisis prolongada debido a un cúmulo de factores financieros y geopolíticos:
Retrasos crónicos en los flujos de pago correspondientes a las valuaciones de obra.
El endurecimiento de las restricciones financieras dictadas por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos congeló la ejecución del pacto.
Esta situación provocó que un lote masivo de turbinas hidráulicas y componentes mecánicos de alta ingeniería —cuya fabricación ya había sido costeada y respaldada por líneas de crédito de organismos multilaterales como la Corporación Andina de Fomento (CAF)— quedara confinado y bajo resguardo en los almacenes de la compañía en la provincia de Mendoza, Argentina.
Licencia de EE. UU. destraba la ingeniería en Tocoma y Macagua
El panorama legal dio un giro operativo estratégico luego de que IMPSA fuera adquirida por el Fondo de Adquisiciones Industriales, una firma de capitales con sede en los Estados Unidos. Esta reconfiguración corporativa facilitó la obtención de una licencia especial del Gobierno estadounidense a principios de este año, otorgando el marco legal necesario para reanudar operaciones comerciales con el sector público venezolano sin violar el esquema de sanciones vigente.
Con este salvoconducto internacional, la alta gerencia de IMPSA tramita la firma de una adenda o anexo contractual con Corpoelec que viabilice la exportación e instalación inmediata de los equipos pesados para ejecutar dos frentes de trabajo:
Proyecto Hidroeléctrico Tocoma: Culminación del montaje y puesta en funcionamiento de dos unidades de generación completamente nuevas.
Complejo Hidroeléctrico Macagua: Despliegue de mantenimiento mayor y rehabilitación integral de tres unidades de generación que permanecen fuera de servicio.
El éxito de esta operación técnica no solo representará un alivio para la demanda del flujo eléctrico en las regiones occidentales y centrales del país, sino que además marca el retorno de la inversión y la asistencia técnica de grandes corporaciones internacionales al parque de generación base de la nación.
La Patilla- Relampago Zuliano.














