El mandatario estadounidense aseguró en una comparecencia junto a Narendra Modi que las operaciones militares y la reactivación petrolera tras la captura de Nicolás Maduro en enero han autofinanciado los costos de Washington. La Casa Blanca ratifica la efectividad de su plan de estabilización y transición.
En el marco de las sesiones de trabajo de la cumbre del G7, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció un balance balanceado sobre la evolución de la política exterior de su gobierno hacia el hemisferio sur, asegurando este miércoles 17 de junio de 2026 que la estrategia multidimensional implementada en Venezuela está arrojando los resultados previstos por la Casa Blanca.
Durante una declaración conjunta con el primer ministro de India, Narendra Modi, el líder estadounidense utilizó la coyuntura venezolana como el principal ejemplo de efectividad logística y financiera de su actual administración, subrayando un giro radical en las dinámicas de cooperación bilateral.
«Pagamos el costo de la guerra 40 veces»
Trump defendió la legitimidad y el retorno de inversión de las acciones operativas desplegadas por las fuerzas armadas norteamericanas a principios de año, vinculando directamente la estabilidad política con el relanzamiento del aparato energético en la nación suramericana:
Declaración en la cumbre: “Ahora nuestra relación con Venezuela es excelente. Los acontecimientos ocurridos este año permitieron fortalecer los vínculos entre ambos países. Pagamos el costo de la guerra 40 veces. Sacamos millones de barriles de petróleo. Venezuela está mejor, se está beneficiando; nosotros nos estamos beneficiando, Venezuela se está beneficiando”, manifestó el mandatario ante las agencias internacionales de prensa.
El discurso de Trump ratifica la postura defendida por el ala republicana tras el arresto de Nicolás Maduro el pasado mes de enero, un hito que reconfiguró por completo el tablero geopolítico regional y la balanza de exportación de crudo en el Caribe.
El cronograma del plan de tres fases
Las afirmaciones del ejecutivo de Washington coinciden con las directrices metodológicas que el secretario de Estado, Marco Rubio, ha venido desglosando ante el Congreso estadounidense en las últimas semanas. El denominado plan estratégico norteamericano se rige por tres etapas claramente definidas para garantizar el orden institucional:
Fase de Estabilización: Enfocada en el control de la seguridad territorial, el desmantelamiento de las cúpulas previas y la contención de riesgos civiles inmediatos.
Fase de Recuperación Económica: Centrada en la reactivación de los pozos petroleros, el levantamiento formal de sanciones comerciales y el retorno de las transnacionales al suelo venezolano.
Fase de Transición Democrática: Orientada a la reinstitucionalización del Estado venezolano y el llamado a elecciones libres y transparentes bajo veeduría internacional.
El balance ofrecido en el seno del G7 busca consolidar el respaldo de las potencias aliadas de Occidente hacia la hoja de ruta de Washington, proyectando la normalización del mercado petrolero venezolano como un factor de alivio para los precios globales de la energía a mediano plazo.
La Patilla-Relampago Zuliano.















