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La tolda política enfrenta una fractura sin precedentes en su militancia. Desde el Zulia hasta el estado Miranda, dirigentes clave han formalizado su salida, alegando una profunda divergencia estratégica con la actual línea de liderazgo del partido.
Un Nuevo Tiempo (UNT) atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. Lo que comenzó como un goteo de dimisiones tras las últimas jornadas electorales, en las cuales el partido participó en procesos no respaldados por la líder opositora María Corina Machado, se ha convertido en una salida masiva que compromete la estabilidad de la organización en estados clave.
Zulia: El epicentro de la fractura
En el estado Zulia, el desgaste es evidente. El municipio San Francisco, bastión de relevancia política, ha visto cómo gran parte de su dirigencia ha abandonado las filas azules. Esta situación representa un desafío mayúsculo para la presidenta regional, Nora Bracho, quien no solo enfrenta la erosión de sus cuadros, sino también la partida de figuras de su entorno cercano, como, Raúl Fernández, quien recientemente se sumó a las filas de Vente Venezuela.
Este 14 de julio, la crisis sumó un nuevo capítulo con la renuncia de Alejandra Barrientos, figura central de UNT en la parroquia Francisco Ochoa y exlegisladora municipal. «Las visiones y estrategias políticas que hoy prioriza el partido no están acordes con lo que el municipio San Francisco y Venezuela requieren», declaró Barrientos al hacer pública su decisión, subrayando la necesidad de coherencia entre el discurso y la acción política.
Expansión del descontento en Miranda
La crisis no se limita a la región zuliana. Hace pocos meses, un nutrido grupo de dirigentes en el estado Miranda —incluyendo coordinadores municipales de Acevedo, Andrés Bello, Plaza, Páez y Urdaneta, así como miembros de la Juventud por la Democracia Social (JDS)— hizo pública su renuncia formal.
Los firmantes del comunicado mirandino fueron tajantes al denunciar una «profunda discrepancia principista». Según explicaron, la organización atraviesa un proceso de «desnaturalización» que ha terminado por alejar al partido de las aspiraciones de cambio real que demanda la ciudadanía venezolana.
Un partido en encrucijada
La falta de sintonía entre la directiva nacional y los principios que motivaron a gran parte de sus bases parece ser el denominador común de este éxodo militante. Mientras la tolda intenta mantener su estructura en medio de la turbulencia, la realidad es que el descontento interno ha dejado a UNT en una posición de vulnerabilidad política, perdiendo cuadros técnicos y territoriales que ahora buscan espacios alineados con la ruta de cambio encabezada por la oposición mayoritaria.
El futuro inmediato de Un Nuevo Tiempo parece condicionado a su capacidad o incapacidad de frenar esta sangría de dirigentes, en un escenario nacional donde la coherencia política se ha vuelto el valor más demandado por el electorado.
Noticias Cada Dia-Relámpago Zuliano.














