En una final épica en el MetLife Stadium, un gol agónico de Ferran Torres en la prórroga sentenció el 1-0 frente a Argentina, consagrando a una generación que ha devuelto a «La Roja» a la cúspide del fútbol planetario.
El fútbol tiene un nuevo monarca. Tras 120 minutos de intensidad, estrategia y lucha incesante, la selección de España ha vuelto a tocar el cielo. Este domingo, en Nueva Jersey, el equipo dirigido por Luis de la Fuente derrotó a Argentina en la gran final del Mundial 2026, sellando un ciclo de éxito que comenzó hace más de una década y que hoy se corona con el título más ansiado por todo un país.
El gol que desató la euforia
El encuentro se mantuvo en un equilibrio tenso durante gran parte del tiempo reglamentario, con un dominio territorial marcado por España. Sin embargo, el marcador no se movió hasta el minuto 106 de la prórroga. En una acción magistral, Nico Williams asistió magistralmente dentro del área, permitiendo que Ferran Torres apareciera con la precisión de un goleador histórico para anotar el tanto que definió el destino del trofeo.
Aquel remate no solo significó el 1-0 definitivo, sino que cerró una actuación soberbia de España, que durante todo el encuentro fue dueña de la posesión, el ritmo y las ocasiones de peligro, superando en volumen de juego a una Albiceleste que resistió hasta el límite de sus fuerzas.
Dominio y resiliencia
El camino hacia el título no fue sencillo. España tuvo que sobreponerse a decisiones arbitrales controvertidas, incluida la anulación de un tanto de Williams en la prórroga que pudo haber adelantado el desenlace. Pese a la frustración, el equipo mantuvo su identidad, controlando el centro del campo con una clase magistral de Rodri, Fabián Ruiz, Dani Olmo y el joven talento Lamine Yamal.
Por su parte, Argentina, vigente campeona, se vio complicada no solo por el asedio español sino también por la expulsión de Enzo Fernández en los minutos finales, lo que dificultó cualquier intento de reacción frente a una España que se mostró infranqueable en defensa y lúcida en el ataque.
Un legado de Luis de la Fuente
Con este campeonato, el técnico riojano Luis de la Fuente consolida una verdadera «obra maestra». Tras haber conquistado la Nations League y la Eurocopa, el estratega cierra un ciclo de ensueño con la conquista de la segunda Copa del Mundo para España. Su éxito reside en la perfecta simbiosis entre la veteranía de piezas clave y la audacia de una camada joven que promete dominar el escenario internacional durante años.
La imagen de Ferran Torres celebrando ante la grada, y el pitido final que confirmó a España como campeona, ya son parte del patrimonio deportivo español. Dieciséis años después de aquella mágica noche en Johannesburgo, la segunda estrella ya brilla con luz propia sobre el pecho de los jugadores. España es, nuevamente, la dueña del mundo.
Mun Diario-Relámpago Zuliano.
















