En una votación secreta que dejó al descubierto fisuras en los partidos tradicionales, el candidato del Centro Democrático se impuso con 56 escaños frente al favorito del gobierno entrante, marcando un hito de independencia legislativa en el arranque del cuatrienio.
La sesión de instalación del nuevo Congreso colombiano dejó este lunes una de las postales más imprevistas e impactantes de la reciente historia política del país. Contra todos los pronósticos y las alianzas tejidas en la antesala, el senador uribista Honorio Henríquez (Centro Democrático) fue elegido como nuevo presidente del Senado para el primer año legislativo, tras cosechar 56 votos frente a los 45 obtenidos por su contendiente, el senador de La U Alfredo Deluque.
Una jornada de votos secretos y sorpresa en el plenario
La tensión marcó la plenaria nocturna, donde rigieron estrictas reglas dispuestas por el saliente presidente de la corporación, Lidio García Turbay, incluyendo el voto secreto mediante tarjetones y el blindaje del recinto para garantizar la confidencialidad de la elección. Deluque se perfilaba como el claro favorito tras aglutinar el respaldo de los partidos Conservador, Liberal, Verdes, Cambio Radical y el espaldarazo público del presidente electo, Abelardo De La Espriella.
Sin embargo, el panorama dio un vuelco drástico cuando la bancada del Pacto Histórico oficializó la postulación y respaldo a Henríquez, en un movimiento táctico orientado a bloquear al aspirante vinculado al nuevo Ejecutivo. A esta jugada se sumó el descontento soterrado de congresistas liberales, conservadores, curules indígenas y sectores verdes que, amparados en el secreto del cubículo, inclinaron la balanza en contra de la línea oficialista.
Reacciones y lectura de independencia
Ante los señalamientos sobre una supuesta alianza orgánica entre el uribismo y el petrismo, el recién electo presidente del Senado restó peso a dicha lectura, argumentando que la sumatoria de ambas bancadas no alcanzaba el total de su votación:
«Si usted mira la votación, y mira toda la base del Centro Democrático y la del Pacto Histórico suman 43. Yo saqué 56 votos, una diferencia de 11 votos, o sea que las distintas bancadas votaron también por mí», aseveró Henríquez, comprometiéndose a garantizar total equidad y garantías constitucionales tanto para la oposición como para los partidos independientes y de gobierno.
Por su parte, el presidente electo Abelardo De La Espriella restó dramatismo a lo que analistas catalogan como su primer tropiezo en el Legislativo, destacando que el proceso reflejó una inusual autonomía parlamentaria libre de repartos burocráticos tradicionales.
«Respeto plenamente la autonomía del Congreso de la República y la independencia de las ramas del poder público. Por eso no llamé a ningún congresista para pedir votos, ofrecer cargos, contratos o prebendas», expresó a través de sus redes sociales, extendiendo sus felicitaciones a Henríquez y a Nicolás Barguil, este último ratificado como presidente de la Cámara de Representantes.
Con este escenario, el nuevo Congreso inicia su período bajo la premisa de una marcada independencia institucional, donde el presidente del Senado no solo tendrá la responsabilidad de moderar los debates de las reformas clave del país, sino que además será el encargado de imponer la banda presidencial en la investidura del próximo 7 de agosto.
Caracol Noticias-Relámpago Zuliano.















