El presunto feminicida se entregó a la policía tras ser persuadido por su propia madre, quien descubrió el cuerpo de la creadora de contenido en el apartamento. Durante el interrogatorio, el agresor intentó justificar el atroz crimen con insólitos argumentos.
El horror sacudió a la capital peruana tras revelarse los pormenores del femicidio de Raiza Joselin Martínez Coppa, una conocida modelo e influencer de la plataforma OnlyFans de 34 años, popularmente llamada La Chocolatita. El cuerpo sin vida de la joven fue hallado dentro de un apartamento en Lima, marcando un nuevo capítulo de violencia de género que ha consternado a la opinión pública internacional.
El hallazgo macabro lo realizó por la mañana Selma Muñoz, madre del principal sospechoso, quien al percatarse de la escena del crimen acudió de inmediato a una comisaría para dar parte a las autoridades. De acuerdo con las pesquisas preliminares, el cadáver yacía en el piso de una habitación, semidesnudo, con la boca inmovilizada con cinta adhesiva y evidenciando claros signos de muerte por estrangulación mecánica.
La súplica maternal y la entrega del sospechoso
Ante la inminencia de la captura, la propia madre del presunto homicida difundió conmovedores videos e hizo llamadas públicas instando a su hijo, identificado como Óscar Raúl Arias Muñoz (36), a asumir su responsabilidad ante la justicia.
«Todo esto demora, ven, te lo ruego. Entrégate, papito, ven, hijo, por favor», clamaba públicamente la mujer.
Poco después de las súplicas, el sujeto —quien además contaba en su expediente con denuncias previas por violencia física y psicológica interpuestas por su propia progenitora y una expareja— se entregó formalmente a las autoridades policiales.
El escalofriante testimonio del agresor
El programa periodístico Reporte Semanal tuvo acceso al duro interrogatorio policial al que fue sometido Arias. Durante la confesión, el individuo relató que el vínculo con la víctima inició a través de redes sociales mediante la compra de contenido digital, evolucionando posteriormente hacia encuentros presenciales pactados en apenas dos ocasiones previas.
Intentando evadir su responsabilidad penal con argumentos incoherentes, el asesino confesó haber cometido el crimen utilizando una toalla tras una discusión en la madrugada, alegando de manera cínica que la asfixia ocurrió «por accidente» y bajo supuestos pedidos de la propia víctima para silenciarla y no despertar a su madre.
«Efectivamente, lo he jalado con la toalla. Exacto. Y se me ha pasado la mano», admitió fríamente ante los investigadores, cerrando un testimonio que refleja la brutalidad de un crimen que hoy enluta al vecino país y exige justicia implacable.
Caraota Digital-Relámpago Zuliano.















