Especialistas ambientales advierten sobre los estragos de esta fase cálida anómala en el Océano Pacífico, la cual acentuará el estrés hídrico y obligará a redoblar las medidas de ahorro de servicios públicos en el país.
El calentamiento global y sus variantes extremas vuelven a poner a prueba la resiliencia del territorio nacional. El fenómeno climático conocido como el «Super Niño» desatará un ciclo prolongado de sequías drásticas, incrementos severos en los termómetros y un fuerte estrés hídrico en Venezuela, cuyos impactos más severos se prevén desde el mes de agosto hasta octubre, extendiéndose de manera preocupante durante el primer bimestre de 2027.
Ante este panorama adverso que coincide con los procesos de recuperación tras el reciente doble sismo registrado en el país, el Ejecutivo nacional procedió a activar de forma preventiva un Plan de Ahorro de Energía Eléctrica y Agua, orientado a mitigar el impacto sobre los embalses y los sistemas de bombeo a escala nacional.
Señales inequívocas de la crisis climática global
De acuerdo con el análisis aportado por el meteorólogo y ambientalista José Pereira, viceministro para la Preservación de la Vida y la Biodiversidad del Ministerio de Ecosocialismo, estas anomalías representan «claras señales de la crisis climática» que azota al planeta, recordando los devastadores incendios forestales y olas de calor de hasta 50 grados Celsius registrados recientemente en regiones de Europa y Norteamérica.
Explicando la génesis del fenómeno, Pereira detalló que el ciclo de El Niño responde a un calentamiento extraordinario de las aguas superficiales del Océano Pacífico:
«La temperatura ha aumentado en seis meses dos, tres grados Celsius, cuando el promedio histórico en 50 años había aumentado solo un grado. Eso nos lleva a pensar en lo extraordinario y de ahí llamarlo el Super Niño», puntualizó el viceministro.
Impactos asimétricos y recomendaciones a la ciudadanía
El especialista advirtió que la dinámica atmosférica genera efectos contrastados: mientras que en la cara oeste de la cordillera andina se registran precipitaciones torrenciales que ya afectan zonas agrícolas en estados como Guárico, Monagas, Anzoátegui y Portuguesa, la cara este —que abarca el norte de Suramérica, Venezuela, Colombia y el norte de Brasil— sufre una notable ausencia de lluvias y un bajo índice pluviométrico.
Ante la inminencia de la época seca y las altas temperaturas proyectadas para finales de año, las autoridades ambientales hicieron un llamado imperativo a la población para fomentar el uso consciente y racional de la energía eléctrica y del agua potable, recordando que gran parte de la red de acueductos del país opera mediante sistemas de bombeo altamente dependientes del suministro eléctrico estable.
Notiprimicia-Relámpago Zuliano.

















