Nacido en el corazón de El Saladillo y pionero en rebasar la barrera de las 1.500 y 2.000 victorias, el histórico jinete zuliano dejó una huella imborrable en los hipódromos del país tras una brillante trayectoria de más de cuatro décadas.
El deporte hípico nacional viste de luto. Tras batallar valientemente contra una penosa enfermedad, este miércoles 12 de agosto falleció en la ciudad de Caracas Ángel Francisco Parra, consagrado unánimemente como uno de los jinetes más excelsos, ganadores y emblemáticos de todos los tiempos en la historia del turf venezolano.
De El Saladillo a la inmortalidad de La Rinconada
Nacido el 6 de diciembre de 1946 en el tradicional sector marabino de El Saladillo, la historia de Parra en los óvalos de carreras comenzó precozmente a los 14 años de edad en el desaparecido hipódromo La Limpia, conduciendo a la yegua Virtud bajo la tutela del trainer Luis Ferrer, antes de materializar su primera foto oficial el 8 de septiembre de 1961 a bordo de Talanquera.
Su talento innato y su característico e infatigable estilo sobre los estribos —que le valió el inolvidable apodo de «El Diablo»— lo catapultaron a los escenarios grandes del país. Su debut en el principal coso hípico nacional, La Rinconada, se produjo el 3 de abril de 1965, conquistando su primer lauro en la capital con el ejemplar Calfuco, guiado por la mano maestra del legendario preparador Domingo Noguera Mora, pilar fundamental de sus más grandes glorias profesionales.
Un palmarés de hazañas y récords
Durante la década de los 70, «Parrita» se consolidó en la élite al ser contratado como jinete oficial de la prestigiosa flota del Stud Los Samanes, vinculándose a purasangres de leyenda como McKenna’s Gold, Vaticinio, Ndabibi, Billy Brenmer y Una Lágrima.
Su legado estadístico está tallado con letras doradas:
Fue el primer jinete venezolano en superar la barrera de los 1.500 triunfos, alcanzando y rebasando posteriormente la marca de las 2.000 victorias.
Conquistó en cinco oportunidades el codiciado Clásico Simón Bolívar, la prueba reina de la hípica nacional.
Se alzó con cinco Casquillos de Oro, galardón que acreditaba al mejor jinete de la temporada.
En 1983 escribió su nombre en la historia de la región central al ganar la primera carrera selectiva disputada en el Hipódromo Nacional de Valencia con Tintoreto.
Tras una longeva y respetada campaña, firmó su última victoria el 29 de febrero de 2004 guiando a Amor Salvaje.
Con su partida física, el Zulia y toda Venezuela despiden a un gigante de las pistas, cuyo nombre y destreza permanecerán eternamente grabados en la memoria colectiva del deporte nacional. Paz a su alma.
Líder-Relámpago Zuliano.
















