El estelar infielder criollo atraviesa un momento dulce con los Nacionales de Washington en las Grandes Ligas, al tiempo que confirma su firme intención de unirse al conjunto rapaz para la venidera zafra de la LVBP.
El presente de Andrés Chaparro en el mejor béisbol del mundo no deja de acaparar titulares. Consolidado como una pieza fundamental e indiscutible en la alineación de los Nacionales de Washington, el toletero venezolano combina su explosivo momento ofensiva en las Grandes Ligas con la promesa inquebrantable de enfundarse nuevamente la camiseta de las Águilas del Zulia.
Un presente pletórico en las Mayores
En una entrevista concedida recientemente al periodista Daniel Álvarez-Montes para El Extrabase, Chaparro conversó sobre su evolución en el circuito norteamericano, donde su estatus cambió radicalmente de promesa a bastión ofensivo de los capitalinos, luciendo un sobresaliente OPS global de .870. Su ritmo actual con el madero impresiona: en sus últimos siete encuentros exhibe una línea ofensiva de .316/.435/.737, respaldada por un par de cuadrangulares, cuatro remolcadas y cinco anotadas.
La promesa intacta con la causa rapaz
Pese a los rigores de una temporada larga en el béisbol estadounidense y su enfoque absoluto en cerrar de la mejor manera con los capitalinos, el infielder despejó cualquier duda sobre su participación en la pelota rentada nacional, dejando claro que el tricolor rapaz sigue ocupando un lugar privilegiado en sus planes deportivos.
«Siempre que tenga la oportunidad de jugar en Venezuela será un honor. Sin duda alguna está entre mis planes jugar otra vez con el Zulia. Obviamente ahora estoy enfocado aquí, terminar la temporada fuerte y luego sentarme a pensar en qué momento iré a jugar con las Águilas», aseguró el toletero.
La fanaticada zuliana tiene razones de sobra para ilusionarse con su regreso. En cuatro campañas disputadas dentro de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP) —con presencia constante de al menos 19 encuentros en sus últimas tres zafras—, Chaparro acumula unos números de antología que lo ubican como uno de los bateadores más temibles del circuito, registrando un average vitalicio de .328, 14 estacazos de vuelta completa, 55 carreras impulsadas y un imponente OPS de .955 en 87 compromisos, reafirmando que su talento siempre está listo para encender el nido.
El Emergente-Relámpago Zuliano.















