Con la nueva cúpula militar designada por el gobierno de Abelardo de la Espriella, Washington y Bogotá estrechan filas bajo el paraguas de la Coalición contra los Carteles de las Américas, marcando un giro total en la cooperación de seguridad bilateral.
Las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Colombia viven una etapa de total sintonía y redefinición estratégica. Este miércoles, el comandante del Comando Sur de EE. UU. (Southcom), el general Francis Donovan, aterrizó en Bogotá en su primera visita oficial de alto nivel tras la reciente investidura presidencial, con un objetivo central sobre la mesa: coordinar los nuevos planes de acción conjunta para desarticular el narcoterrorismo y el crimen organizado transnacional.
Un nuevo tablero militar y el sello del «Escudo de las Américas»>
«Una alianza más fuerte para una región más segura. El comandante general Francis L. Donovan arriba a Colombia para reunirse con los nuevos líderes militares del país», señaló el Comando Sur a través de sus canales oficiales.
La visita se produce justo el mismo día en que el mandatario colombiano, Abelardo de la Espriella, lideró la solemne transmisión de mando de la nueva cúpula de las Fuerzas Militares, encabezada por el mayor general Erick Rodríguez Aparicio como comandante general, y el mayor general Carlos Carrasquilla Gómez en la jefatura del Estado Mayor Conjunto. Este reacomodo castrense refleja el cambio de timón político en la nación andina, distanciándose de las tensiones institucionales del período anterior.
Inintegración continental contra el narcotráfico
Desde la llegada de la nueva administración, la cooperación con Washington ha retomado su cauce tradicional, consolidando un respaldo político y operativo que incluyó asistencia humanitaria tras el sismo registrado el pasado 10 de agosto.
Uno de los hitos de esta nueva etapa es la integración formal de Colombia como el miembro más reciente de la Coalición contra los Carteles de las Américas (A3C), iniciativa continental impulsada por la Casa Blanca para blindar las fronteras regionales frente a las estructuras criminales. Bajo este esquema de cooperación, el gobierno colombiano ya había anunciado previamente que la ciudad de Medellín albergará la sede operativa del denominado «Escudo de las Américas».
Con esta visita de alto nivel, el Pentágono y el ejecutivo colombiano reafirman una alianza histórica dispuesta a desplegar toda su capacidad operativa para enfrentar el narcotráfico y redefinir el mapa de la seguridad regional en Sudamérica.
NAM-Relámpago Zuliano.













