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«El odio y la violencia solo traen destrucción»: El Papa León XIV llama a rechazar la venganza durante la fiesta de la Virgen del Lago

Desde Castel Gandolfo, el Pontífice presidió la Eucaristía y una tradicional procesión náutica sobre el Lago Albano, advirtiendo que el amor y el perdón son los únicos caminos capaces de preservar la dignidad humana frente a las ofensas.

En el marco de la festividad litúrgica de la Virgen del Lago, el Papa León XIV presidió este sábado 29 de agosto la Santa Misa en la iglesia de María Santísima del Lago, ubicada en Castel Gandolfo. Ante cientos de fieles congregados en la localidad italiana, el Santo Padre centró su mensaje en la urgencia de rechazar la lógica de la represalia, exhortando a los cristianos a no permitir que las heridas del pasado «desfiguren nuestra humanidad y corrompan nuestros corazones».

El amor como única respuesta frente al agravio

Durante su homilía, el Pontífice reconoció que los mandatos del Evangelio suelen ser tildados erróneamente de utopía o debilidad por una sociedad que mide la fortaleza a través de la imposición y la venganza. No obstante, enfatizó con firmeza que «el odio y la violencia no traen nada bueno, sino solo destrucción y muerte, siempre, incluso cuando son respuesta a injusticias sufridas».

Invocando las enseñanzas de Jesús y el ejemplo de entrega en la cruz, el Obispo de Roma recordó que «solo el amor salva», invitando a la comunidad a perdonar sin límites y a ofrecerse constantemente como un sacrificio vivo para salvaguardar la imagen divina que reside en el alma. «Y no nos desanimemos si es difícil: nuestra fuerza está en el Señor y, con su ayuda, todo es posible», aseveró.

Tradición mariana sobre las aguas del Lago Albano

La celebración religiosa estuvo marcada por un profundo ambiente de recogimiento y devoción mariana. Al concluir la Eucaristía, León XIV condujo la tradicional procesión en la que la imagen de la Virgen fue trasladada en andas hasta la orilla para ser embarcada en una lancha.

Acompañado por una flota de pequeñas embarcaciones, canoas y numerosos peregrinos, el cortejo recorrió las aguas del Lago Albano durante aproximadamente 25 minutos. El Papa relacionó este emotivo trayecto con el pasaje evangélico en el que Jesús calma las tempestades y guía a sus discípulos atemorizados, invitando a los creyentes a mantener la fe inquebrantable en medio de las dificultades del mundo actual.

La jornada concluyó con el retorno de la advocación mariana al templo —consagrado originalmente por San Pablo VI y vinculado históricamente al legado de San Juan Pablo II—, impartiendo la bendición final a los presentes que colmaron las riberas del lago.

Aciprensa-Relámpago Zuliano.

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