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¡Sembrando amor y esperanza! Estudiantes del Colegio San Vicente de Paúl abrazan con solidaridad a los sectores de la parroquia Nuestra Señora de La Medalla Milagrosa

Con un profundo espíritu vicentino y cargados de empatía, los futuros bachilleres de las tres secciones de quinto año recorrieron durante tres días los sectores más vulnerables de la parroquia Cristo de Aranza. La jornada de servicio comunitario se convirtió en un conmovedor testimonio de fe, caridad y entrega desinteresada hacia los hermanos más necesitados.

En tiempos donde la empatía y la mano extendida se convierten en el bálsamo más valioso para la sociedad, la juventud marabina ha vuelto a dar una lección magistral de humanidad y nobleza. Los alumnos de las tres secciones (A, B y C) del quinto año de bachillerato del emblemático Colegio San Vicente de Paúl protagonizaron una emotiva y transformadora jornada de servicio comunitario al llevar abrigo, carisma y alivio a las familias con mayor estado de vulnerabilidad en la parroquia eclesiástica Nuestra Señora de La Medalla Milagrosa.

Durante tres días consecutivos —desde el miércoles 14 hasta este viernes 16 de octubre—, las calles y rincones de los ocho sectores que integran esta franja de la parroquia civil Cristo de Aranza se llenaron de risas, miradas de consuelo y un renovado aliento de fe. Los jóvenes recorrieron cada comunidad puerta a puerta, demostrando que el verdadero liderazgo no solo se cultiva en los libros de texto, sino en la capacidad de sentir como propio el dolor y las necesidades del prójimo.

Lección de amor enraizada en el carisma vicentino

Más allá de responder al cumplimiento formal del servicio comunitario exigido para optar al título de Bachiller de la República, el despliegue de los muchachos estuvo impregnado del auténtico sello de su casa de estudios: el amor preferencial por los humillados y afligidos. Cada encuentro con los ancianos, enfermos y niños de la zona se transformó en un momento sagrado de escucha atenta, palabra cálida y fraternidad sincera.

El contingente estudiantil estuvo acompañado de forma permanente por el párroco del Colegio San Vicente de Paúl, un abnegado equipo de profesores y representantes que respaldaron a sus hijos en esta experiencia de crecimiento espiritual y ciudadano.

Por parte de la comunidad receptora, los futuros bachilleres fueron acogidos con profundo afecto y gratitud por los miembros de la Comunidad de Caballeros e Hijas de la Medalla Milagrosa, así como por los servidores del Comedor Dominical Nuestra Señora de La Medalla Milagrosa, quienes diariamente abren sus puertas para brindar alimento corporal y espiritual a decenas de marabinos en situación de pobreza.

El primer paso de una huella imborrable

Esta emotiva incursión territorial representa apenas el primer despliegue de tres visitas programadas que estos jóvenes realizarán a la parroquia como parte de su labor social. Sin embargo, el impacto en el corazón de los habitantes de Cristo de Aranza y en la vida de los propios estudiantes ya ha dejado una huella indeleble.

En un gesto que trasciende la labor pedagógica, estos estudiantes demostraron que el futuro de Venezuela se construye desde la ternura, el servicio al necesitado y el compromiso real con nuestras barriadas. Con la mirada puesta en sus próximas visitas, la juventud del San Vicente de Paúl sigue encendiendo faros de luz y esperanza en la tierra del Sol Amada.

Texto y Fotos: Luis Molero.

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