Este descubrimiento sitúa a la ivermectina como una prometedora herramienta complementaria que podría cambiar las estrategias de salud pública en regiones con alta carga de malaria, y el investigador ya planea un nuevo ensayo para consolidar los resultados y asegurar su implementación global.
El médico e investigador venezolano Carlos Chaccour, de 45 años, ha dado un paso significativo en la lucha global contra la malaria. Su trabajo, recientemente destacado por la BBC, ha demostrado que la ivermectina, un medicamento antiparasitario de uso común, tiene la capacidad de matar al mosquito Anopheles, transmisor de la enfermedad, cuando se alimenta de la sangre de una persona tratada.
Este hallazgo es el resultado de casi dos décadas de investigación impulsada por una idea sencilla: si la ivermectina es letal para otros insectos hematófagos, ¿podría aplicarse el mismo principio al mosquito de la malaria?
Del Amazonas a la Investigación Clínica
La trayectoria de Chaccour, egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y con formación en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, está marcada por su experiencia en el terreno. Su interés nació en los ambulatorios rurales de Maniapure y Wonken, en el estado Bolívar, donde trató a comunidades indígenas afectadas por el paludismo, buscando soluciones prácticas para zonas con limitado acceso a la medicina moderna.
En 2007, el investigador llevó su hipótesis a Londres, donde realizó el primer ensayo clínico con voluntarios humanos. Los resultados iniciales fueron prometedores: los mosquitos que se alimentaban de la sangre de personas tratadas con ivermectina morían más rápido que los del grupo de control.
Proyecto BOHEMIA y el Hallazgo en Kenia
Años después, Chaccour lideró el ambicioso proyecto BOHEMIA en Mozambique, financiado por Unitaid con 25 millones de dólares. A pesar de los grandes obstáculos logísticos —incluyendo una pandemia, un huracán, inundaciones y una epidemia de cólera—, el equipo logró distribuir el fármaco a miles de personas para medir su impacto en zonas endémicas.
Aunque el ensayo inicial en Mozambique no alcanzó las expectativas, un estudio posterior en Kwale, Kenia, arrojó el resultado decisivo: la incidencia de la malaria se redujo en un 26% entre las poblaciones que recibieron el medicamento, complementado con el uso de mosquiteros con insecticidas.
“Este es el primer estudio que demuestra de forma estadísticamente significativa que la ivermectina mata los mosquitos transmisores de malaria,” afirmó Chaccour, quien actualmente colabora con el Instituto de Salud Global de Barcelona.
Este descubrimiento sitúa a la ivermectina como una prometedora herramienta complementaria que podría cambiar las estrategias de salud pública en regiones con alta carga de malaria, y el investigador ya planea un nuevo ensayo para consolidar los resultados y asegurar su implementación global.
Con Informacion del Publico Tv.













