La odontóloga especialista en Diseño de Sonrisa y enfermedades periodontales, Ana Romero, advierte sobre el uso indiscriminado de carillas dentales impulsado por tendencias estéticas irreales. Afirma que la odontología moderna apuesta por procedimientos mínimamente invasivos, sonrisas naturales y la preservación de la estructura dental como prioridad clínica y ética.

En tiempos donde las redes sociales imponen estándares estéticos cada vez más alejados de la realidad, la odontología estética también ha tenido que replantear su rumbo. Así lo sostiene la Dra. Ana Romero, odontóloga especialista en Diseño de Sonrisa y enfermedades periodontales, quien asegura que el concepto de sonrisa perfecta ya no responde a dientes extremadamente blancos ni a tratamientos invasivos, sino a resultados naturales, armónicos y respetuosos de la salud bucal.

“La odontología estética ha cambiado de manera radical”, afirma Romero, al explicar que durante años muchos pacientes acudían al consultorio con fotografías de artistas exigiendo sonrisas idénticas, asociadas a tonos artificiales y procedimientos agresivos. Hoy, señala, la tendencia apunta a técnicas mínimamente invasivas que permitan mejorar la sonrisa sin comprometer la estructura dental.
La especialista es clara al desmontar uno de los mitos más extendidos en consulta: no todo es carillas dentales. “No todos los pacientes están indicados para ese tipo de procedimiento”, recalca. Explica que las carillas tienen indicaciones clínicas muy precisas, entre ellas diastemas, alteraciones severas del esmalte, manchas profundas, amelogenesis imperfecta o mínimas malposiciones dentarias.
Sin embargo, advierte que este tratamiento se ha convertido en una exigencia frecuente, impulsada más por la moda que por un diagnóstico profesional. Frente a ello, Romero destaca alternativas conservadoras altamente efectivas, como el blanqueamiento dental para mejorar la coloración del esmalte o las reconstrucciones con resina en bordes incisales, procedimientos que permiten embellecer la sonrisa sin sacrificar tejido sano.

“Lo más importante es conservar la estructura dental”, insiste. Desde su experiencia clínica, alerta sobre las consecuencias irreversibles de optar por carillas sin una verdadera indicación. “Una vez que tocas el esmalte, así sea mínimamente, ese esmalte se perdió y no se regenera”, explica. La preparación necesaria para colocar una carilla —alrededor de un milímetro de desgaste— convierte al diente en una pieza dependiente de por vida de ese tratamiento, comprometiendo su futuro biológico.
Pero el problema no se limita al desgaste dental. La Dra. Romero advierte sobre prácticas mal ejecutadas que generan complicaciones periodontales. Carillas sobreextendidas, que invaden el margen gingival, pueden provocar inflamación, enfermedad periodontal, halitosis y resultados estéticos poco naturales.
“Se ven dientes demasiado grandes, largos, cuadrados, abultados y extremadamente blancos. Eso no es una sonrisa bonita ni natural”, señala. Para la especialista, la estética no puede desligarse de la salud ni de la armonía facial.
Una sonrisa adecuada, afirma, debe integrarse con las facciones del rostro, el tono de piel y la personalidad del paciente. “No es que una persona trigueña deba colocarse un blanco extra brillante. No se ve bien, no está indicado”, puntualiza.
Su recomendación final es clara: acudir siempre a odontólogos realmente especializados en estética dental, capaces de orientar al paciente con criterio clínico y no con tendencias pasajeras. “Lo más relevante es la salud bucal en general. La sonrisa perfecta es la que se ve natural, sana y en equilibrio con el rostro”, concluye.
En un escenario dominado por filtros y cánones irreales, la Dra. Ana Romero defiende una odontología ética, conservadora y consciente, donde la verdadera belleza comienza por el respeto a la salud dental.
Johsué Morales
CNP: 24.302
Fotografías: Cortesía














