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Rafael Ramírez rompe el silencio en Santa Lucía tras 500 días de injusto cautiverio

El acto en Santa Lucía, que contó con el respaldo de sectores gremiales, políticos y sociales, cerró con un llamado urgente a la unidad y la organización.

El corazón de la barriada de Santa Lucía, emblema de la zulianidad, fue el escenario de un momento que quedará grabado en la memoria política del estado. A menos de 48 horas de haber recuperado su libertad, Rafael Ramírez Colina se reencontró este miércoles con su pueblo, atravesando una marea humana que lo recibió entre lágrimas, consignas y el fervor de una ciudad que nunca dejó de exigir su retorno.

Subido a la plataforma de una camioneta para poder ser visto por la multitud, Ramírez no ocultó las marcas de su reclusión. Lucía una franela negra, cargada de simbolismo, donde se leían los días de su detención y el número de preso asignado: un uniforme de resistencia frente a lo que calificó como una persecución política sistemática.

«Elegí dar la cara por Maracaibo»

En su primer discurso público, el exalcalde no titubeó al señalar las razones de su encarcelamiento. Recordó que el asedio comenzó mucho antes de su detención formal, específicamente tras la designación de funcionarios dedicados a perseguir la gestión municipal.

«Sabíamos que cumplir con el país el 28 de julio, respaldando la victoria de Edmundo González con ese contundente 80-20 en Maracaibo, sellaría mi destino. Pero elegí asumirlo; elegí dar la cara por la ciudad y por mi equipo», sentenció Ramírez ante una audiencia que coreaba su nombre.

El infierno en «La Máxima» y el poder de la fe

Con la voz firme pero conmovida, Ramírez compartió detalles crudos de su paso por El Helicoide, donde permaneció recluido en el sector conocido como “La Máxima”. Denunció condiciones de incomunicación total y el profundo dolor de la ausencia familiar, especialmente el impacto en sus dos hijos.

Compartió celda con 15 presos políticos, cifra que en momentos críticos llegó a duplicarse. Atribuyó su fortaleza a la fe y a la solidaridad ciudadana. «Cuando las personas de bien nos unimos y ponemos a Dios por delante, somos indestructibles», afirmó, antes de liderar un emotivo «Padre Nuestro» que unificó las voces de los presentes.

Un legado que «no podrán borrar»

A pesar de los meses en la sombra, el exalcalde hizo un balance de su gestión, recordando cómo Maracaibo pasó de ser noticia por el abandono a ser titular mundial por su recuperación. Mencionó hitos como la normalización del aseo urbano, la limpieza de cañadas y la recuperación del espacio público.

«Lo que no podrán borrar es que devolvimos el orgullo de ser marabinos y zulianos, algo que parecía perdido», destacó, asegurando que sale de prisión más fuerte en sus convicciones y más comprometido con el rescate institucional de Venezuela.

Rumbo a la libertad plena

El acto en Santa Lucía, que contó con el respaldo de sectores gremiales, políticos y sociales, cerró con un llamado urgente a la unidad y la organización. Para Ramírez, el camino hacia la democracia plena depende de la preparación ciudadana. «Nadie nos puede sacar del camino de la libertad y el progreso. El cambio depende de cada uno de nosotros», concluyó, marcando así el inicio de una nueva etapa en su lucha política tras 500 días de silencio forzado.

Relámpago Zuliano.