Con este homenaje, se sella un capítulo dorado para la música hecha en casa, recordándonos que los clásicos no envejecen, sino que se convierten en refugios para el alma.
La música venezolana se vistió de gala para honrar uno de los pilares fundamentales de su discografía. En una velada cargada de emotividad y nostalgia, el cantautor Frank Quintero recibió un merecido homenaje por el 40° aniversario de su álbum icónico: «La Calle del Atardecer», una obra que ha definido la banda sonora de varias generaciones.
El evento, organizado por las productoras Booking Show y Publinsite, transformó la formalidad en un encuentro íntimo entre colegas, amigos y aliados que han sido testigos de la evolución de un artista cuya sensibilidad sigue intacta.
El origen de un reconocimiento sentido
La iniciativa nació de una «diosidencia», según relató Maye Parra, CEO de Booking Show, quien destacó que la propuesta fue impulsada por Fernando Valladares, baterista histórico de Quintero. Durante la ceremonia, los directivos entregaron una placa especial al músico, reconociendo no solo su excelencia técnica, sino su invaluable aporte al ADN cultural de Venezuela.
Por su parte, los directivos de Publinsite, Randy Alvarado y Vanessa De Freites, subrayaron la calidad humana de Frank y adelantaron que este tributo es apenas el inicio de una robusta estructura de proyectos que se preparan para el 2026.
Momentos que detuvieron el tiempo
La jornada estuvo marcada por anécdotas compartidas y un audiovisual exclusivo donde artistas y personalidades que no pudieron asistir enviaron mensajes de gratitud. La atmósfera reafirmó que «La Calle del Atardecer» no es solo un disco, sino un puente que sigue conectando el pasado y el presente de la balada y el pop nacional.
Visiblemente conmovido, Quintero tomó la palabra para reflexionar sobre el impacto de su obra:
«Celebrar ‘La Calle del Atardecer’ es celebrar nuestra propia historia. Este disco no solo cambió mi carrera; me regaló el vínculo más hermoso que un artista puede tener: la fidelidad de un público que me ha acompañado por 40 años», expresó el intérprete.
Con este homenaje, se sella un capítulo dorado para la música hecha en casa, recordándonos que los clásicos no envejecen, sino que se convierten en refugios para el alma.
(Nota de Prensa)















