Hoy, la ciudad no solo llora a un personaje pintoresco, sino a un hombre que demostró que se puede ser humilde y aristocrático al mismo tiempo.
Maracaibo hoy camina con un ritmo más lento y menos vistoso. Este lunes 29 de diciembre, a los 95 años, se despidió de los planos terrenales Manuel Nelson Chirinos, el hombre que convirtió el asfalto del centro histórico en su propia pasarela de gallardía. Conocido por todos como «El Último Patiquín», su partida marca el cierre de un capítulo dorado en la memoria urbana de la ciudad.
Un legado bordado entre Falcón y el Zulia
Aunque sus raíces se extendían hasta Dabajuro, estado Falcón (donde nació el 17 de junio de 1931), Manuel Nelson fue un maracucho por elección y devoción. Hijo de una unión larense y trinitaria, llegó a la capital zuliana siendo apenas un niño, sin saber que se convertiría en el guardián de su plaza más emblemática.
Mucho más que un traje impecable
Para el transeúnte distraído, Manuel era una estampa del pasado: sombrero perfectamente colocado, chaleco, corbata y zapatos que desafiaban el polvo de la ciudad con su brillo. Sin embargo, detrás del patiquín —ese término que evoca a los hombres de vestir refinado y modales exquisitos— latía el corazón de un servidor público incansable.
El Sanador del Pueblo: Como uno de los últimos «practicantes», Manuel Nelson era el médico de confianza de la Plaza Baralt. Entre charlas, tomaba la tensión y aplicaba curas con una precisión que solo dan las décadas de oficio.
El Atleta y el Artista: En su juventud, sus manos supieron de la rudeza del boxeo, pero sus cuerdas vocales prefirieron la suavidad del tango y el bolero, géneros que interpretaba para mantener viva la banda sonora de la Maracaibo de antaño.
El silencio de los adoquines
Con su partida, la Plaza Baralt pierde su brújula moral y estética. Manuel Nelson no solo caminaba entre las palomas y los edificios centenarios; él era el tejido que unía la historia con el presente. Su presencia recordaba a los marabinos que la dignidad y la cortesía son prendas que nunca pasan de moda.
Hoy, la ciudad no solo llora a un personaje pintoresco, sino a un hombre que demostró que se puede ser humilde y aristocrático al mismo tiempo. El eco de sus pasos elegantes seguirá resonando en cada esquina del centro, recordándonos que, aunque el «Último Patiquín» se ha ido, su ejemplo de servicio y distinción queda sembrado en el corazón del Zulia.
Manuel Nelson Chirinos (1931 – 2025). Su vida fue el puente entre la Maracaibo que fue y la que se resiste a olvidar su esencia.
Con Informacion de Noticiaaldia.














