Mientras la justicia estadounidense procesa a Maduro en Nueva York, Europa intenta posicionarse como el garante de que el vacío de poder en Caracas se llene mediante votos y no solo mediante acciones militares.
La Unión Europea ha roto el silencio institucional tras los sucesos del fin de semana en Caracas. Este lunes, la Comisión Europea emitió un pronunciamiento oficial en el que insta a que cualquier proceso de cambio político en Venezuela cuente obligatoriamente con la participación de Edmundo González Urrutia y María Corina Machado.
Desde la sede del Ejecutivo comunitario en Bruselas, las portavoces Anitta Hipper y Paula Pinho subrayaron que la captura de Nicolás Maduro abre una ventana de oportunidad para restablecer el hilo democrático, reconociendo el mandato popular obtenido por la oposición en julio de 2024.
El reconocimiento a la mayoría electoral
La portavoz Anitta Hipper fue enfática al recordar que la legitimidad reside en quienes han luchado de forma pacífica por los derechos humanos:
«Millones de venezolanos votaron por un cambio y apoyaron a Edmundo González con una mayoría significativa. Los próximos pasos deben basarse en un diálogo hacia una transición que los incluya a ellos».
Por su parte, Paula Pinho reforzó la postura europea señalando que Maduro ya carecía de legitimidad democrática previa a su captura, y que los acontecimientos actuales deben ser el motor para una transición liderada por la propia población venezolana.
El desafío de la unidad europea
Pese al tono firme, la diplomacia europea enfrenta sus propios retos internos:
Fisuras en el bloque: De los 27 Estados miembros, 26 respaldaron la declaración conjunta que pide «moderación» y el respeto al Derecho Internacional. Hungría fue el único país que se desmarcó del consenso.
El factor Trump: Al ser consultadas sobre la alineación con la estrategia de Donald Trump, las portavoces evitaron valoraciones directas, limitándose a recordar que el respeto a la Carta de la ONU es innegociable para la Unión Europea.
Contexto regional y global
La UE no solo mira hacia el Caribe. En la misma rueda de prensa, se aprovechó para enviar un mensaje preventivo ante el renovado interés de Trump por Groenlandia, reafirmando que la soberanía nacional y la integridad territorial de los miembros de la UE (en este caso, Dinamarca) son principios universales que no pueden ser cuestionados.
Mientras la justicia estadounidense procesa a Maduro en Nueva York, Europa intenta posicionarse como el garante de que el vacío de poder en Caracas se llene mediante votos y no solo mediante acciones militares.
Con Informacion de La Patilla.













