Este recorrido de los Siete Pasos en el casco central reafirma que Maracaibo es un pueblo que camina con su Señor.

La histórica Calle Derecha, arteria fundamental de nuestra fe marabina, fue el escenario de un acontecimiento celestial este Miércoles Santo. Al caer la tarde, el asfalto no solo sostuvo el paso de los hombres, sino el peso de una devoción que se desbordó en un río de esperanza y espiritualidad, congregando a miles de almas en el tradicional recorrido de los Siete Pasos.

Un Encuentro con la Pasión
Pasadas las seis de la tarde, el tiempo pareció detenerse cuando los seis Cristos presentes en el casco central se alinearon con solemne majestuosidad. Su presencia marcó el inicio de una procesión que no solo recorrió distancias físicas, sino profundidades espirituales. La feligresía, en un gesto de unidad eclesial, acompañó las imágenes sagradas transformando la vía pública en un templo sin paredes.

Promesas y Clamor de un Pueblo

La fe fue la gran artífice de la jornada. Entre el incienso y el murmullo de las oraciones, los maracaiberos aprovecharon este sagrado encuentro para:
Pagar promesas: Muchos caminaron en silencio, agradeciendo milagros concedidos y favores recibidos a través de la intercesión divina.
Elevar peticiones: Con una confianza inquebrantable, las súplicas por la salud, la paz y el bienestar de las familias se elevaron ante la mirada de los Cristos.

Este recorrido de los Siete Pasos en el casco central reafirma que Maracaibo es un pueblo que camina con su Señor. La masiva asistencia y el fervor demostrado consolidan esta tradición como el acto de piedad popular más profundo del Miércoles Santo, donde la Calle Derecha se convirtió, una vez más, en el camino directo hacia la redención y la esperanza.




Texto y Fotos: Luis Molero.














